La memoria de LA CALA durante 2023 se escribe con letras

Lo que sigue es un intento de recuerdo de lo vivido desde el 1 de noviembre de 2022 hasta hoy, fecha cercana al 1 de noviembre de 2023. El uso del abecedario ayuda a rescatar de la memoria algún nombre, alguna idea que podrían escaparse en un ejercicio clásico de memoria. También da una cierta idea de haber hecho algo redondo, completo, idea que serena el espíritu. Nada más lejos de la realidad, el abecedario es incompleto y, además, está todo por hacer, como siempre. 

Pedimos disculpas por los olvidos en este relato, y animamos a enlazar con la información ofrecida en la web siempre que se pueda, será un camino para descubrir otra manera de contar lo que ha acontecido. 

ART BRUT. Estamos consolidando una vía de estudio interno en torno al tema. Ahora mismo, participamos en dos proyectos con artistas brut y un nutrido grupo de profesionales (un libro y un documental), que verán la luz en los próximos meses. Es significativa la ampliación del fondo bibliográfico que, en este campo, hemos realizado durante este año. BIBLIOTECA. Crece día a día, en el último año se han incrementado los fondos relativos a diseño gráfico, art brut, cómic, ética, novela contemporánea, estudios literarios. Biblioteca sirve también para nombrar nuestro servicio de publicaciones: https://lacala.es/publicaciones/. CASA. La CALA sigue siendo una casa. DONACIONES. Seguimos recibiendo con frecuencia donaciones de libros. Aceptamos y agradecemos aquellas que tienen sentido dentro del corpus de nuestra biblioteca. Donaciones y mecenazgo son cosas distintas. ENSAYAR EL ENSAYO. Es un programa de conocimiento, y reflexión. Este año lo ha llevado a cabo la Comunidad educativa del Colegio Público de Alpartir, con un título y un propósito claros: «Aprender a escribir en la escuela»: https://lacala.es/historico/aprender-a-escribir-en-la-escuela/. FRANCIA. Si un país ha marcado nuestro último año ha sido Francia. En La CALA hemos recibido a una cantidad significativa de invitados originarios o residentes en este país y, por nuestra parte, hemos realizado viajes de estudio a Toulouse, Sète, Montpellier, Céret. GONZÁLEZ, LUIS JOSÉ. Hace dos años fue protagonista de dos episodios de nuestro podcast: https://lacala.es/historico/entrevista-a-luis-jose-gonzalez-1/ y https://lacala.es/historico/entrevista-a-luis-jose-gonzalez-2/. Mucho antes, durante los primeros años del siglo XXI fue nuestro impresor en Bogotá, de Códice ed. salieron los primeros volúmenes de las ediciones del Altíssimo Instituto de Estudios Pataphysicos de La Candelaria, recién creada La CALA: https://lacala.es/tienda/pataphysica-al-alcance-de-todos/.  Este verano nos ha visitado para volver a debatir algunas ideas en torno a la ética y el sentido de la vida. HUESCA. La Compañía Ilustrada es un Programa de Ilustración y bibliotecas organizado por la Diputación Provincial de Huesca, que se despliega durante nueve meses por esta provincia desde hace tres años. La creación y dirección del Programa se lleva desde La CALA. https://www.instagram.com/lacompaniailustrada/?hl=es . INSTAGRAM. Utilizamos la red para informar de lo sucedido y de lo que está por venir. Es también una herramienta de documentación. No es un medio de opinión: @lacaladechodes. JUSTO BAGÜESTE. Fue el protagonista del primer episodio de podcast del año. Conversación sobre música, años de transición política en España, y libertad: https://lacala.es/historico/entrevista-justo-bagueste/ . KARISHMA CHUGANI. Con su exposición «Cortège» y la edición gráfica de su obra realizada por el taller de Tintaentera: https://lacala.es/historico/cortege-karishma-chugani/ ) cerramos nuestra sala de exposiciones, después de dieciocho años de actividad y cuarenta y dos muestras: https://lacala.es/exposiciones/LINDE, ANA. Realizó una Residencia Abierta en el mes de julio. Propósito: buscar en la escritura, el dibujo, el collage y la pintura una forma artística capaz de expresar la ausencia. https://lacala.es/historico/residencia-ana-linde-soto/. LLORENS, JAVI. Había realizado una Residencia Abierta en 2022: https://lacala.es/historico/javi-llorens/; volvió este verano de 2023 para consolidar el proyecto de escuela de carpintería que había gestado en La CALA el año anterior, y que ya es una realidad: https://www.instagram.com/amesura.laescuela/?hl=es . MECENAZGO. Nos permite producir el podcast y difundirlo gratuitamente, actualizar la biblioteca, mantener la web y las redes, plantar árboles, y la celebración de ágapes: https://www.patreon.com/lacala . NONES. Andar de Nones es un colectivo de artistas brut de Zaragoza con el que venimos desarrollando proyectos desde hace dos años. Este verano iniciamos la colaboración en un libro de arte con su obra, que verá la luz próximamente. https://www.behance.net/andardenones . OSCURIDAD. La aprovecharon algunos ciudadanos para cometer un acto de vandalismo contra la casa, en el entorno de las eras; fue en mayo y, felizmente, no queda huella del destrozo. PODCAST. Hemos cumplido dos años desde el inicio. En total, veintidós episodios, ocho en este año en el que hemos entrevistado a Justo Bagüeste, Teresa Cuartero, Carolina Rueda, Esteban Escobar, Ana Linde y Colectivo Topotrope, en torno a temas tan plurales como la creación musical, el latín, la narración oral, la memoria, la transición política española, la psicoterapia institucional, y los procesos de urbanización capitalista. Cada episodio se graba después de un proceso de investigación sobre el tema, proceso que amplia o genera nuevos apartados bibliográficos y documentales en La biblioteca de La CALA. https://lacala.es/radio/. RADICAL. El 1º de noviembre de 2022 se presentaba en la fiesta aniversario de La CALA Radical. Vocabulario, de Teresa Cuartero Lausín, y Ana Yael, editado por Biblioteca La CALA. https://lacala.es/tienda/radical/ Durante este año, el libro se presentó en otras tres ocasiones, una en Barcelona y dos en Bruselas (Metaprosa y Comisión Europea). SUDREAU, MARIE LAURE. Realizó una Residencia Abierta durante el verano. Su intención: buscar formas de expresión plástica y/o escrita para expresar las emociones https://lacala.es/historico/marie-laure-sudreau/ . TOPOTROPE. El colectivo, formado por Alexandra Caunes y Julio Bescós, realizó una Residencia Abierta en el mes de septiembre: https://lacala.es/historico/topotrope/. Sus temas de estudio y creación: ciudades enfermas, ciudades recorridas, ciudades imaginarias, la urbanización de la realidad: https://open.spotify.com/episode/6ky0DoHjT8Qwsh6SqGZuaY?si=6561a87504034e4f UVA. La parra del jardín nunca había dado tantos racimos. Esto es el valle del Jalón. Tampoco los había dado nunca tan pronto, se podían comer desde mitad de agosto. VISITAS. Amigas, amigos, familiares, vecindario, profesionales, etc. Este año hemos registrado unas quinientas visitas aproximadamente. WEB. Es nuestro archivo documental. Creada en 2017, recoge una parte de la actividad realizada en La CALA desde 2005 hasta la fecha de su creación, y prácticamente, todo lo llevado a cabo durante estos últimos seis años. https://lacala.es/ 

(Hoy ya no decimos LA CALA 2023: acontece; hoy, decimos La CALA 2023: aconteció).


La sala de exposiciones

La sala de exposiciones de La CALA ha cerrado. El domingo 16 de abril de 2023, la artista Karishma Chugani Nankani descolgó, del aire del que pendían, las cuarenta imágenes de su Cortège y abrimos de par en par las ventanas para que el espacio vacío se llenara de todos los colores del jardín.

La historia de esta sala comenzó un 1º de noviembre de 2005; la historia de las exposiciones de La CALA se había iniciado cuatro años antes. La noche del 7 de septiembre de 2001, inauguramos nuestra primera exposición: ‘Patapahysica de las impresiones en la Biblioteca Nacional de Colombia, era una exposición documental de nuestros propios fondos (libros, revistas, tarjetas postales, carteles, sellos, manifiestos: impresos del Collège de ‘Pataphysique). Un año más tarde la exposición viajaría hasta la Alianza Francesa de Quito (Ecuador).

Entre 2001 y 2005 La CALA mantuvo un Programa de exposiciones en Colombia y Ecuador, la más significativa de ellas fue República de la palabra, con imágenes de Arnal Ballester, Pep Carrió, Isidro Ferrer y Raúl, exposición que itineró durante todo el año de 2003 por la Red de Bibliotecas Públicas de la ciudad de Bogotá.

Resulta difícil recordar por qué decidimos inaugurar La CALA con una exposición y no con otra actividad de creación; incluso resulta difícil recordar si en aquel 2005 teníamos un plan para seguir exponiendo durante dieciocho años. Sí aparece más nítida la decisión de abrir la sala con la exposición República de la palabra (a la que se sumó Peret), se establecía así una relación directa con nuestro pasado más reciente en América del Sur.

Para nuestra segunda exposición (Molas, arte textil Guna) Jesús Jiménez, nuestro querido herrero, ya había instalado un sistema artesanal de iluminación que, lejos de cánones expositivos, nos permitía evocar las luces y las sombras de un teatro. Las paredes de la sala pasaron de ser blancas a teñirse de un amarillo tierra. Pronto llegaría el negro definitivo que ha sido una de las señas de identidad formal de la sala, junto a la particular iluminación.

Nombrar a Jesús Jiménez invita a recordar a todas las personas que nos han ayudado a lo largo del tiempo en la producción y montaje de exposiciones, todas ellas vecinas de Chodes: Jesús Jiménez, Alfredo Martínez, Pili Gutiérrez, David Martínez, Iris Pérez Mendoza, ellas y ellos han forjado soportes, abierto huecos en la pared, construido peanas, cosido telas, montado andamios, pintado paredes o fregado los suelos. En otras ocasiones, los propios artistas también se han sumado al diseño y montaje expositivo. Sin producción y montaje la obra no llega a exponerse, igual que sin libro que las sustente es difícil leer novelas.

La sala de La CALA no ha sido nunca una galería de arte (entendemos por galería un espacio comercial donde el público puede comprar obras). No hemos tenido relación con el mercado del arte. Esta circunstancia ha definido una manera de elegir, contemplar y relacionarnos.

Captura de pantalla donde se muestra la sección de la web correspondiente al archivo de exposiciones.
Resumen de la sección de la web donde han quedado registradas todas las exposiciones realizadas en la sala.

Las elecciones de artista y obra no venían determinadas por relaciones económicas, cálculos de venta y promoción, o estrategias de marketing.

La contemplación de la obra se veía liberada de la posibilidad de apropiación física de la misma y de los dilemas que plantea esa posibilidad durante el propio acto de la contemplación.

Nuestra relación con los artistas no era de distribuidor a productor.

La relación de los artistas con el público no era de proveedor a cliente.

No tenemos necesidad de hacer crítica ninguna a las galerías de arte, tampoco al comercio de obra artística (tan necesario para la supervivencia de algunas personas), simplemente anotamos que en el modelo que definimos nosotros (y otras muchas salas y museos) las relaciones entre obra, artistas, público y anfitriones tienen matices que nos diferencian, y que las relaciones comerciales entre artista y público pueden establecerse de manera directa, fuera del espacio de exhibición que actúa como anfitrión.

Durante dieciocho años hemos inaugurado cuarenta y dos exposiciones. Resulta difícil enmarcar (valga la palabra) esta obra plural en movimientos artísticos, escuelas, conceptos… Sí somos capaces de inventariar los oficios que hay detrás de lo expuesto: diseño gráfico, artesanías tradicionales, edición (impresa, sonora), ilustración, forja, dibujo, escultura, fotografía, serigrafía, grabado, pintura, bordado, cerámica, papel recortado.

La primera, directa, reflexión es que hemos expuesto la obra de gente que sabe dar forma con sus manos, y con ayuda de algunas herramientas, a ideas, sensaciones, sentimientos. A eso lo llamamos expresión o expresión creadora; esta forma elegida es, como poco, estética y tiende en mayor o menor medida a ser artística (hacemos excepción de las que fueron exposiciones documentales), aunque algunas de las personas que han expuesto renuncien a la calificación de arte para su obra.

Si lo que hemos contemplado en esta sala es arte o no, se decidirá en una larga conversación iniciada en 2005, que se mantendrá abierta hasta que las obras o la memoria de ellas desaparezcan, acontecimiento que puede postergarse años o siglos. En esa conversación hemos participado y seguiremos participando los propios creadores, los anfitriones y el público. Mientras dure la conversación pueden darse momentos en los que todo el mundo coincida en que este espacio que ahora se cierra ha sido una sala de arte, momentos en los que haya discrepancias entre los conversadores, incluso momentos en los que quienes conversen estén de acuerdo en que durante dieciocho años aquí no entró una sola obra de arte.

Los responsables de la programación, que en este texto venimos llamando anfitriones, hemos participado en la conversación convencidos del valor artístico de muchas de las piezas expuestas. También estamos convencidos de haber sido testigos y actores de otras cosas que pueden resultarnos igual de interesantes y en las que merece la pena detenerse: la evocación de la belleza (que no es imprescindible en el arte); la manifiesta presencia del acto creador que se aleja de cualquier tentación de copia o lugar común y que diferencia una obra de un producto; la posibilidad de creación y exhibición sin necesidad de atender a cánones mediáticos.

Una sala de exposiciones no es nada hasta que no recibe la visita del público. Abrir durante todo el año una sala de exposiciones en un pueblo de menos de cien habitantes, en el interior de España, permite tener algunas vivencias que son menos frecuentes cuando la sala se ubica en una gran ciudad. En nuestro caso, nos permitía conocer el nombre de todas las personas que han visitado las exposiciones; de muchas de ellas acabábamos conociendo sus ocupaciones, sus gustos, su relación con la belleza. Conversábamos. En ese tiempo compartido nos devolvían sus impresiones sobre la obra que acababan de contemplar: emociones, sensaciones, análisis intelectuales.

La sala de La CALA, y esta puede ser otra de sus particularidades, ha recibido público de todas las edades, desde la primera infancia hasta la avanzada vejez; público de procedencias geográficas distantes de Chodes y distantes entre sí; público de ámbitos profesionales muy diversos, la mayoría sin relación con las artes. La sala se ha llenado año tras año de público, de respetable público.

Quedan en nuestros fondos documentales miles de fotografías, decenas de textos de sala, y algunas de las obras expuestas, que forman ya parte de la colección permanente de La CALA. A fotografías y textos se podrá acceder desde nuestra web; algunas de las obras de la colección podrán seguir contemplándose en el espacio que nace para nuevos usos donde hasta ahora se ubicaba la sala; para la contemplación del resto de la colección permanente, facilitaremos la consulta en nuestros archivos documentales.

En la dirección de la sala de exposiciones han estado Carolina Mejía (2005-2013), Ana Mareca (2016-2023) y Grassa Toro (2005-2023).


Estación La CALA. La radio que hacemos es la que queremos hacer.

Carlo Emilio Gadda entró a trabajar en la radio pública italiana, la RAI, en octubre de 1950, tres años después redactó Norme per la redazione di un testo radiofónico, normas que se adjuntaban al contrato que firmaban los colaboradores, y eran de obligado cumplimiento. Gadda quería cuidar (e imponer) su visión del lenguaje, quizás del lenguaje literario, Gadda era escritor, en 1954, dejó la RAI. No podemos transcribir las normas completas, a modo de ejemplo citamos una que nos resulta particularmente simpática: «evitar en cualquier circunstancia el recurso a la primera persona del singular, al “yo”. El pronombre “yo” tiene un carácter exhibicionista, autobiográfico o simplemente indiscreto. Sustituiremos el “yo” por el “nosotros” de timbre más neutro, cercano al relato. Evitaremos la auto cita y para el juicio: “Yo encuentro que la Divina Comedia es la obra cumbre de Dante”, preferiremos: “La Divina Comedia es…”»

Independientemente de que estas normas fueran aceptadas o no, y de que a la RAI le fuera mejor durante esos cuatro años (difícil de comprobar), es poco probable que alguien las recuerde y, todavía menos probable que hoy alguien las siga. 

La radio de 1950 convivía con libros, revistas, películas de cine y discos. La radio de 2022 convive, además de con los anteriores, con dos medios que han cambiado las reglas de la comunicación de masas: la televisión e internet. 

Así y todo, cuando decidimos poner en marcha Estación La CALA, no buscamos consejo en la omnipresencia de tutoriales digitales que explican cómo hay que hacer un podcast, nos sentamos en un sillón y leímos a Gadda (y a Orwell). Hicimos otras dos cosas: le pedimos a Fran navarro que nos guiara hasta conseguir el sonido que queríamos para nuestros programas, y encargamos a Teatro Bobó una sintonía que anunciara que algo estaba a punto de suceder, igual que las grullas anuncian en el cielo de La CALA el cambio de estación.

Sin otra experiencia previa en la radio que la de oyentes o entrevistados circunstanciales, el 20 de marzo de 2021 subimos a la red nuestro primer programa. Habíamos tomado antes algunas decisiones con las que hemos cumplido durante nuestro primer año. 

Hasta ese momento, en La CALA habíamos elegido para documentar obras y vidas de otros los lenguajes visual, audiovisual y escrito. Podríamos haber vuelto a utilizar cualquiera de los tres, no lo hicimos, elegimos la oralidad, elegimos la voz, las voces. Estación La CALA es una acción documental.

Creamos tres líneas de programación que, desde la primera entrega, presentábamos así: «En Tiempo de exposición entrevistaremos a quienes se acercan a esta casa en condición de artistas y/o investigadores. Nos vamos de este mundo son largas conversaciones con personas que ya pueden contar una vida. Conferencia eres tú recupera algunas producciones propias que fueron en su día conferencia de contenido artístico y que, versionadas para radio, respetan y, quizás, trascienden el género.»

Los tres programas, bien distintos, tienen en común no ofrecer noticias, no ser espacios de opinión, y mantener un leve vínculo con la actualidad: la fecha en la que se graban.

Formalmente se fundamentan en la voz humana y salvo, por el momento, una excepción, no recurren a otro sonido: música, ruido, efectos, etc. Sí contemplan el silencio. Haber dejado la voz a solas ha sido fundamental para crear un espacio y un tiempo de comunicación alejados de las propuestas actuales del medio, un espacio que evoca primitivas oralidades: conversar, contar, dejar que los silencios se hagan presentes. Oralidades primitivas y, literalmente, esenciales.

La duración de los programas es variable y no está determinada de antemano, se advierte una tendencia a acercarse a la hora de duración.

Se emiten sin edición, tal y como se grabaron, lo que nos acerca a una poética del directo, aunque la recepción no sea simultánea a la producción.

Los elementos de producción son mínimos y suficientes: micrófonos, auriculares, mesa de sonido, ordenador con programa de audio, cables.

No van acompañados de ningún tipo de publicidad, ni siquiera auto referencial.

Se difunden gratuitamente a través de un amplio abanico de aplicaciones digitales. Contamos para su realización con el apoyo de nuestros mecenas a través de: patreon.com/lacala. A esto se le puede llamar independencia económica.

El ritmo de producción y difusión no es periódico, viene marcado por los ritmos vitales de La CALA, de nuestras invitadas e invitados, y los de los que hacemos posible la realización. 

Algunas, si no todas, de las características que acabamos de inventariar están rotundamente desaconsejadas por los expertos actuales sobre el tema (no sabemos si la palabra adecuada es «expertos», esperamos que sirva para evocar a un sector de la población).

Escuchamos sus reflexiones acerca de cómo hay que hacer los podcasts y escuchamos los podcasts que producen, algunos de los cuales admiramos. Los escuchamos y hacemos Estación La CALA de otra manera, convencidos de que, si es posible, merece la pena intentarlo.

Aterricemos: una hora de entrevista entre dos personas sin otra interrupción sonora que los silencios de los entrevistados (o sus suspiros) no es, precisamente, el modelo que hoy en día se propone como canon de mercado (tampoco Gadda lo hubiera aplaudido). Es curioso que los argumentos que se esgrimen para rechazar esta posibilidad carguen exclusivamente la responsabilidad en el receptor, una o un oyente que, según los expertos, no puede mantener la atención durante tanto tiempo; desconecta cuando un silencio dura algunos segundos; demanda interludios musicales o efectos especiales; se cansa, en fin, de escuchar solo dos voces.

Si los expertos tienen razón, hay que ofrecer al oyente lo que el oyente desea o puede escuchar, lo que obliga, indefectiblemente, a conocer qué desea o puede escuchar. ¿Cómo se alcanza tal conocimiento? Mediante estadísticas. ¿De dónde nacen estas estadísticas? Del tráfico que provoca un producto fabricado para competir en el mercado. ¿Qué elementos intervienen en esa competición? El propio producto y todo el aparato publicitario que lo rodea. ¿Cómo decide el oyente qué desea o puede escuchar? Eligiendo entre la oferta del mercado vehiculada a través de la publicidad. El círculo tiende a cerrarse, este cierre es muy interesante porque una vez trazado el círculo es mucho más fácil reconocer todo el espacio que queda fuera de él. Dicho de otra manera: una vez que el mercado define su espacio, nos queda todo el resto para actuar y proponer acontecimientos que no entran dentro de ese círculo por grande que sea. Surgen entonces, en ese espacio exterior saltarinas preguntas: ¿es definitiva la condición de oyente que propone el mercado? ¿Es universal? ¿Existen oyentes que entran y salen del círculo? Y aparecen las primeras respuestas: no es definitiva, no es universal, existen oyentes que entran y salen del círculo. 

Escribió George Orwell en 1945: «En un programa de radio la audiencia es una incógnita, pero es la audiencia con la que uno cuenta. Pueden estar escuchando millones de personas, pero cada una lo hace sola, o como miembro de un pequeño grupo, y cada una tiene (o debería tener) la sensación de que le están hablando solamente a ella.»

Existen los oyentes de Estación La CALA, tenemos pruebas. ¿Cuántos son? Son pocos, por el momento. ¿A alguno de ellos le importa cuántos son? No se lo hemos preguntado, pero intuimos que no. Escuchar la radio es un acto que se realiza a solas o en compañía de algunos íntimos, sin necesidad de grupo o comunidad, lo dijo Orwell y lo sabemos quiénes escuchamos radio.

Queda claro que el modelo de nuestro podcast está fuera del mercado, no contra el mercado, porque aún reconocemos en el comercio características de lo humano. Si cambiamos de opinión, avisaremos oportunamente.

Mientras se escucha la sintonía de nuestro podcast, una voz recuerda en cada ocasión que en Estación La CALA «los nidos construyen pajaritos», queda claro que estamos fuera del círculo. También se escucha esta otra frase: «Juntos en su radio de acción», donde aparecen  definidos algunos de los principios que nos mueven: la radio es un acto de comunicación, y todo acto de comunicación acerca a la gente, eso es estar juntos; nos gusta la acción y provocar la acción; y todavía merece la pena tratarnos de usted de vez en cuando.

Puedes escucharnos aquí: lacala.es/radio/


Leyeron la Odisea

“¡Con Homero empezó la decadencia!” Esta frase la repetía Nicanor Parra (pocos más se hubieran atrevido), esto anota Rafael Gumucio en Nicanor Parra, rey y mendigo, y no da muchas más explicaciones. Bastaría esta frase brillante (con brillo) para volver leer a Homero, ese es el primer impulso; el segundo, algo más lento, si es que hay impulso lento, es el de leer a los lectores de Homero, pues damos por supuesto que Parra lo fue y al fin y al cabo lo que nos ha atraído es la opinión de un determinado lector sobre un más o menos determinado autor. Los dos impulsos no son excluyentes.

En la biblioteca de La CALA hay tres ediciones de Odisea y una de Ilíada, todas traducidas al español. También hay un número indeterminado de libros donde autoras y autores dan cuenta de la lectura que han hecho de Homero; es cantidad indeterminada porque no sabemos en qué libro nunca abierto volverá a aparecer un comentario sobre, concretemos, la Odisea.

En 1908, Alfonso Reyes publica Una aventura de Ulises, un relato de ficción que explora la fórmula “y si el relato original fuera falso” para proponer un periplo diferente para Ulises: “Aquel día, la nave de los feacios perdió el rumbo, según era la voluntad de Posidón, señor del rumoroso mar, y Ulises despertó de su sueño, abandonado sobre playa extranjera y no sobre la costa patria, como se dice en los cantos de la Odisea”. No desvelaré la trama de esta aventura en la que tiene un papel importante Hermes.  Anoto que se cierra con un epílogo sorprendente en el que Reyes, autor, invoca la ayuda de Atenea para devolver el alma a la ciudad “moderna” de inicios del S. XX.

Margaret Atwood también utiliza la misma fórmula de Reyes para contar otra cara de la historia, a ella le basta con cambiar de narradora y poner el relato en boca de Penélope La versión de Penélope (así titulan algunos fragmentos de Penelopiad, 2005) es un monólogo que podría llevarse a escena ante cualquier auditorio ávido de comedia. Atwood y Reyes han leído a Homero, es obvio, su lectura he desembocado en la creación de una ficción que dice más de ellos mismos que de la Odisea, algo parecido al comentario coloquial de quien acaba una novela y asegura sentirse plenamente identificado o identificada con tal personaje. Por otro lado, flaco homenaje hacen a una obra que nació, precisamente para descartar cualquier otra versión del relato, a no ser que aceptemos la sub-versión como homenaje, ese parasitismo tan extendido.

No hace falta elaborar una ficción completa para obtener una nueva versión de la Odisea, en ocasiones basta con traducirla como a uno le venga en gana. Esa diversidad de traducciones causaba regocijo a un joven Borges, quien en “Las versiones homéricas” (1932) se alegraba por desconocer el griego y estar obligado a leer Odisea en traducciones, lo que le permitía disponer de “una librería internacional de obras en prosa y verso”. También constataba en ese breve artículo que “Los hechos de la Ilíada y la Odisea sobreviven con plenitud, pero han desaparecido Aquiles y Ulises, lo que Homero se representaba al nombrarlos, y lo que en realidad pensó de ellos. El estado presente de sus obras es parecido al de una complicada ecuación que registra relaciones precisas entre cantidades incógnitas”. Esta última imagen no puede ser más certera y nos sitúa como lectoras, lectores. Sobre la posibilidad de resolver la ecuación volveremos al final de este texto.

En 1942, Erich Auerbach publica Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental. Auerbach está en el exilio, escapando de la Segunda Guerra Mundial, no le acompaña su biblioteca y escribe una de las obras fundamentales de teoría literaria “de memoria” (creo que la nota biográfica sobre la memoria viene al caso hablando de la Odisea). La falta de tensión en el relato de Homero, su capacidad para “retardar” el desarrollo de la trama, el interés por que cada acción, aunque sea pasada, se actualice en un presente donde se da cuenta del mínimo detalle, el desprecio por la historia, son aspectos que analiza Auerbach y que contrapone, en un estudio de literatura comparada memorable, a la forma tan distinta en que está redactada la Biblia. Copio un párrafo que se acerca a la síntesis de su pensamiento: “El reproche que a menudo se ha hecho a Homero, de ser mentiroso, no rebaja en nada su eficiencia; no tiene necesidad de copiar la verdad histórica, pues su realidad es lo bastante fuerte para envolvernos y captarnos por entero. Este mundo “real”, que existe por sí mismo, dentro del cual somos mágicamente introducidos, no contiene nada que no sea él; los poemas homéricos no ocultan nada, no albergan ninguna doctrina ni ningún sentido oculto. Se puede analizar a Homero, como lo hemos intentado nosotros, pero no se le puede interpretar”.

Poco después, Arnold Hauser  en Historia Social de la Literatura y el Arte (1951), centrará su análisis en definir el carácter aristocrático de la obra de Homero, al servicio de una sociedad de transición que empieza a abandonar la magia y el ritual colectivo en beneficio de comportamientos individualistas muy preocupados por la fama. Será Hauser quien cuestione los imaginarios románticos que atribuían Odisea a la genialidad de un autor o la ingenuidad de la voz popular, para él la obra es fruto de un trabajo colectivo de especialistas al servicio de las clases dominantes.

Todo lo contrario pensaba Arnold van Gennep, que en 1910 publica La formación de las leyendas y defiende con vehemencia que la Odisea es obra de un solo autor, argumenta para ello: “Tuvo también Ulises toda clase de aventuras, y se han intercalado también en la Odisea temas de diversa procedencia. Pero se percibe en todo el poema una especie de trama, a pesar de lo recargado del bordado en hilos de oro y seda como los bordados árabes. Se desarrolla la novela de las aventuras de Ulises, ante nuestros maravillosos ojos, de un modo continuo; las de Hércules aparecen consecutivamente, como los filmes bruscos de un cinematógrafo. Nada hace sentir tanto la diferencia esencial entre una epopeya, obra de un individuo, como la Odisea, y la obra colectiva, anónima y secular que es un ciclo legendario”.

En 1963, Erick A. Havelock publica Prefacio a Platón, desde las primeras páginas declara que ha escrito el libro buscando una explicación a la rotundidad con la que Platón decide expulsar a los poetas, y a Homero el primero de la Republica, decisión que le extraña y confunde, por eso Havelock decide leer a Homero, a Platón, y a Platón leyendo a Homero. Nosotros, lo ha adivinado el lector, leemos a Havelock leyendo a Platón leyendo a Homero. De esta fascinante cadena el único que no leyó a nadie, o casi nadie, fue Homero. El libro de Havelock tiene un desarrollo parecido al de una investigación en busca de prueba y, sin dejar de ser ensayo, un ensayo determinante para el estudio de la transición de la oralidad a la escritura aprovecha estrategias de expectación-descubrimiento propias de la novela de detectives. Prefacio a Platón es uno de esos libros difíciles de resumir, que provocan una y otra vez su lectura íntegra. El mayor acto en defensa de esta afirmación sería copiar aquí y ahora el texto íntegro; no lo haremos, elegimos con dificultad un fragmento: “Los sucesores de Homero seguían dando por supuesto que sus obras serían repetidas y memorizadas. De ello dependían su fama y su esperanza de inmortalidad. Luego también daban por supuesto -aunque de modo fundamentalmente inconsciente- que sus palabras debían ser las apropiadas para preservarse en la memoria viva del público. Esto les impedía apartarse de la corriente principal de la tradición helénica, pero también fortalecía inmensamente lo que podríamos denominar la elevada seriedad de sus composiciones.

Lo que aquí nos interesa no es la crítica literaria, sino los orígenes del intelectualismo abstracto a que dio forma la “filosofía” griega. Hemos de comprender que obras geniales compuestas dentro de la tradición semi oral, aun suponiendo una magnífica fuente de placer para el lector moderno del griego antiguo, constituían o representaban una mentalidad total que no es la nuestra ni tampoco la de Platón; y que así como la poesía, mientras ejerciera su reinado absoluto, se alzaba como un obstáculo para el logro de una prosa eficaz, así también existía una mentalidad que, por conveniencia, podríamos denominar “poética” u “homérica” o “condición oral” de la mente, que constituía el principal obstáculo al racionalismo científico, al empleo del análisis, a la clasificación de la experiencia, a su reorganización en secuencias de causa y efecto. De ahí que la mentalidad poética sea para Platón el formidable archienemigo -y resulta fácil comprender por qué-. Las prédicas de Platón van contra una costumbre secular, contra el hábito de memorizar la experiencia mediante palabras rítmicas. Platón está pidiendo al hombre que examine esa experiencia y que la reorganice, que piense lo que dice, en lugar de limitarse a decirlo; y que se distancie de ello, en lugar de identificarse: el hombre ha de alzarse en “sujeto” aparte del “objeto”, reconsiderando, analizando y evaluando éste en lugar de limitarse a “imitarlo”.

¿Cuáles eran esas prédicas de Platón? El filósofo es implacable en República: quienes escriben como Homero, que presentan con verdad puras invenciones, no sirven para crear una ciudad ideal, donde los seres humanos puedan ser felices, por eso lo mejor es expulsarlos de la República: “Entonces, Glaucón -dije-, cuando encuentres admiradores de Homero que dicen que este poeta ha educado a Grecia, y que por el gobierno y la educación de los asuntos humanos merece ser que se lo tome como objeto de estudio y que los hombres vivan organizando toda su vida de acuerdo con lo que este poeta dicta, es preciso ser amables y considerados teniendo en cuenta que hacen lo mejor que pueden. Hay que convenir que Homero es el más poético y el primero de los autores de tragedias, pero es necesario saber que hay que admitir en la ciudad solo los himnos a los dioses y los elogios a los hombres buenos. Si, por el contrario, se admite a la Musa dulce en cantos y versos, pondrás a reinar en la ciudad al placer y al dolor en lugar de la ley y el raciocinio, que es considerado siempre mejor para la comunidad”.

Afirmaciones como esta eran las que sorprendieron tanto a Havelock ,y quizás sigan sorprendiendo a un lector actual, máxime si es amante de la poesía, por eso antes de denigrar a Platón y su República, merece la pena leer a Havelock y conocer cómo salió de su asombro y, adelantemos desenlace, se reconcilió con Platón.

Esa ausencia de verdad, reprochada por Platón, y ya sobriamente justificada por Erich Auerbach, fue motivo de reflexión en la lectura de la Odisea que hizo en 1978 Italo Calvino. En “Las Odiseas de la Odisea”, tras analizar la estructura del relato y la importancia que se da en él a la lucha contra el olvido, concluye, citando a Alfred Heubeck, con una paradoja que ilumina cualquiera de nuestras lecturas: “La novedad de la Odisea es haber enfrentado a un héroe épico como Ulises con hechiceras y gigantes, con monstruos y devoradores de hombres”, es decir, en situaciones de un tipo de saga más arcaica, cuyas raíces han de buscarse “en el mundo de la antigua fábula y directamente de primitivas concepciones mágicas y xamánicas”.

Añadan a todas estas lecturas de la Odisea la o las que han hecho ustedes directamente de la obra, o de las obras de quienes la han leído y lo han contado. Concluyo con una lectura muy reciente, que nos ha puesto a pensar en todas las anteriores y en las que vendrán.

La visión de la Odisea (2014), de Aida Míguez Barciela, es y no es otra lectura más, porque intenta tener en cuenta las más notables de entre las anteriores, así sea para desmontarlas, y porque intenta también (y lo consigue) resolver la ecuación que intrigaba a Borges: “Empezamos recordando algunos de los resultados más relevantes de la investigación homérica del pasado siglo. Que nos tomemos las repeticiones que una y otra vez encontramos en Homero como pasajes superfluos, síntomas de negligencia poética, o cosas por el estilo, no constituye sino una muestra evidente de nuestra propia incompetencia como lectores modernos. Por lo mismo, tomarse las escenas típicas homéricas como un mero recurso para aligerar la composición oral del aedo no es en el fondo sino una confesión de nuestro propio fracaso hermenéutico. Las repeticiones homéricas no son recursos meramente técnicos ni meramente poéticos, sino que están fundadas en la cosa misma; constituyen por tanto un autentico desafío para el hermeneuta, quien, si en verdad es hermeneuta, no ahorrará esfuerzos a la hora de intentar comprenderlas -no excusarlas- en tanto que marcas características del género. Nos hallamos aquí ante un problema de fondo, problema que no puede esquivarse, tampoco resolverse, sino quizás exhibirse y delimitarse como tal”.

Formo parte de la masa de lectores modernos incompetentes y solo puedo agradecer a Aida Míguez que me lo haya recordado y que me haya invitado a volver a leer la Odisea, esta vez en su compañía, atendiendo a cada una de sus traducciones directas del texto original, meditando sobre cada una de sus interpretaciones, apartando a manotazos prejuicios, como quien batalla contra una legión de moscas.

La generosa luz que aporta La visión de la Odisea no deslumbra y nos permite seguir viendo nítidamente las lecturas de Platón, Erich Auerbach, Hauser, Havelock o Italo Calvino, que nos siguen interesando; quizás, si algo comparten todas ellas es la voluntad de acercarse al tema del conocimiento, del saber, por eso puede ser un buen final esta cita del libro de Aida Míguez: “Por otra parte, los parajes y paisajes en los que Odiseo (no-) ha estado forman el elemento de contraste necesario en la elaboración homérica de eso que podríamos llamar un poco enfáticamente, una “fenomenología del saber”. En un estado donde no se carece de nada ni falta de nada no se necesita nada, tampoco el conocimiento; un estado de lujo supremo y extrema abundancia (ese lujo que los griegos llaman a veces habrosýne induce a la blandura, no siendo en él por tanto posible el conocimiento, el cual solo tiene sentido ahí donde, por el contrario siempre se carece de algo y se necesita algo, pudiéndose incluso afirmar que el conocimiento irrumpe precisamente porque no se tiene, porque falta, por eso el esfuerzo, por eso la lucha por obtener eso que no se tiene. En el contexto griego antiguo la penuria y la pobreza no se valoran nunca per se, sino solo como acicates para el desarrollo de sophía, la cual, paradójicamente es el arme para combatir la penuria y la pobreza (cf.Heródoto 7.101-104). En este orden de cosas habría que situar la descripción de la simplicidad, incluso la relativa pobreza de Ítaca como territorio respecto al cual la opulencia del país de los feacios funciona como un término cuya alteridad produce definición”.

Al lector siempre le falta algo.

Nota final: estas lecturas, a veces relecturas, este recordar que Aquí hay libros ha nacido en esta ocasión de una experiencia excepcional: la lectura colectiva de la Odisea propiciada por la biblioteca de Villanúa (Huesca, España) durante el mes de febrero de 2021.

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¿Un juguete puede ser una obra de arte? ¿Una obra de arte puede ser un juguete?

No son preguntas habituales. Leamos.

En 1933, Johan Huizinga inaugura el curso en la Universidad de Leiden con una conferencia titulada: “Los límites del juego y la seriedad en la cultura”. Huizinga fecha el prólogo de su Homo Ludens en junio de 1938; para aquel entonces escritores, pintores, escultores, artesanos, pedagogos, sicólogos, periodistas y empresarios ya son conscientes de que hay pocas cosas tan universales como el juego y el juguete. No ser el primero en escribir sobre el tema no merma a Homo Ludens la condición de libro fundador. A Huizinga se le quedan cortas las descripciones del ser humano como Homo sapiens y Homo faber, y propone que el nacimiento de la cultura es consecuencia del juego. Se sirve para argumentar su afirmación de etimologías, relatos míticos e históricos y una amplia capacidad de observación reflexiva que le permite ver el juego en terrenos tan dispares como el derecho, la guerra, la poesía, la filosofía, la música, prácticamente en todos los terrenos de la vida, a excepción, oh, sorpresa, de las artes plásticas.

Cuando Huizinga habla de juego, habla de reglas, de porfía (así aparece en la traducción), de competición, de ambición por ganar, por ser el mejor. Desconozco si fue su intención primera o última, pero complace imaginar que Roger Caillois fue capaz de escribir un libro entero con el fin de responder treinta años después a Huizinga, y es que el esfuerzo hecho por este merecía otro de pareja proporción. En Los juegos y los hombres (nótese la sutileza de la escisión) Caillois amplía la noción de juego más allá de la competición y, como él mismo dice, amplía la teoría para dar cabida al simulacro, el azar y el vértigo, admitiendo que no todos los juegos tienen reglas y reconociendo la importancia de los objetos en muchos de ellos, vale decir del juguete.

En 1980, Jean Duvignaud publica El juego del juego, movido por una constatación que hace explícita: necesita pensar sobre el juego de manera diferente a como lo han hecho Huizinga y Caillois, parte para ello de varias preguntas tremendamente atractivas: “¿Podemos dar cabida a fenómenos que no se reducen ni a la posición que ocupan en un sistema o un conjunto, ni al ejercicio de un papel que ayude la funcionamiento de una sociedad?” “¿Qué hacemos cuando no hacemos nada?”. Abre Duvignaud camino para ocuparse del juego sin reglas y para, en consecuencia, diferenciar entre juego y juguete, diferenciación que nos interesa si queremos buscar respuesta a nuestras preguntas iniciales. Al tiempo, explora las relaciones del juego con el arte y, más allá, con los actos de creación cotidiana que no son artísticos ni culturales, donde encuentra la manifestación actual del juego, todo aquello que es inútil, improductivo, festivo: el nomadismo, los conciertos de música pop, la búsqueda del sol bronceador, los moteros, los bricoleurs, los vagos.

Leer estos tres libros a un tiempo ofrece el goce que proporciona una conversación en la que la tarea de seducción se entrega al pensamiento y no a los polvos del maquillaje. Los tres guardan además sorpresas insospechadas: la teoría sobre el uso de la peluca masculina en el S.XVII (Huizinga); las referencias a la feria ambulante (Caillois); una definición acertada de Kitsch (Duvignaud).

Leídos estos tres ensayos (son ensayos), la biblioteca se bifurca, quedan a un lado los libros dedicados a juegos, amplias misceláneas como la del Libro de juegos, escrito e ilustrado por Kate Greenaway, que empieza con un juego de lenguaje: “Quiero a mi amor con A”, y donde encuentran espacio clásicos como el escondite y la comba; también la monografía dedicada a juegos al aire libre publicada por la PAI, Entantarabintantinculado, referencia ineludible en este terreno.

Al lado de los libros de juegos, se ordenan y desordenan los libros sobre juguetes; están los que se centran en el relato histórico: Histoire du jouet, de M.M. Rabecq-Maillard (1962); El juguete en España, de José Corredor-Matheos (1999); Le jouet. Histoire d’un objet de rêve, de François Desbiez (2007). Son obras de divulgación donde cabe el dato documental, la referencia histórica, la anécdota más o menos biográfica, el discurso afectivo y, sobre todo, amplias y valiosas colecciones de imágenes, en su mayoría fotográficas.

Otros estudios circunscriben las historia a lugares concretos de producción, es el caso de Histoire du jouet, depuis le Jura, berceau du jouet, de Yvan Lacroix, (2014), o de La ciutat de les joguines. Barcelona 1840-1918, de Pere Capellà Simó (2014), que se aleja de los anteriores por la minuciosidad de la investigación y por la capacidad para establecer relaciones entre sociedad, economía, política, cultura, teniendo siempre como ejes vertebradores la producción de juguetes en Barcelona y en parte de Europa, y la importancia otorgada a la infancia en ese periodo histórico.

Fuera de estos grupos, cuatro libros establecen relación directa entre arte, juego y juguetes. Los cuatro coinciden en ser catálogos de exposiciones.

En 1981, L’Atelier des Enfants del Centre Georges Pompidou, de París, propone: À vos jeux… des formes, des lignes, de couleurs, exposición, talleres, y publicación que se ocupan del juguete pensado para “despertar la sensibilidad estética y la creatividad de los niños”. Se convoca al efecto a fabricantes: Danese, Nathan, Ravensburger; Museos: Rijksmuseum, Museo de Brooklyn, Riksutställmingar, Museo Réattu d’Arles, Museo de Artes Decorativas, Museo del Juguete de Poissy, Museo Nacional de Educación de Francia. El juguete educativo, de construcción, de invención, de arte, culmina con esplendor en esa época una historia de casi cien años, justo antes de que se popularice la tecnología digital.

Aladdin Toys. Les joguines de Torres-García es el catálogo de la exposición que comisarió Carlos Pérez en el IVAM de Valencia en 1997, la primera monográfica sobre los juguetes del artista después de que dejara Paris en 1932. Vencer este enorme paréntesis de silencio y presentar una gran cantidad de obra y documentación convirtieron exposición y catálogo en algo parecido a un hito. Torres García escribió abundantemente acerca de la infancia, el dibujo infantil y los juguetes; en 1916, en un texto titulado “Joguines d’art” expone una idea tan interesante como poco aceptada popularmente: “En primer lugar hay que pensar que el niño se mueve sobre realidades, no sobre cosas fantásticas e inexistentes que todos llevamos dentro, el pasado no le interesa, ni la poesía, pero su visión intuitiva le conduce al verdadero conocimiento, que incluye la más pura y real imagen estética”. El artículo se reproduce en otro catálogo, el de la exposición La infancia del arte, comisariada por Emmanuel Guigon (Museo de Teruel, 1996).

En 2002, Pietro Bellari, Alberto Fiz y Tulliola Sparagni comisarian L’arte del gioco. Da Klee a Boetti para la Región autónoma del Valle d’Aosta, en Italia. Lo que para Huizinga era un tarea casi imposible: identificar el juego en las artes plásticas, aquí se convierte en una rotunda defensa de esa relación argumentada con la exhibición de obras de, entre otros: Remedios Varo, Jean Tinguely, Alberto Savinio, Niki de Saint-Phalle, Takashi Murakami, Bruno Munari, Aldo Mondino,Paul Klee, Marcel Duchamp, Fortunato Depero o Enrico Baj, y con el desarrollo de un discurso teórico revelador que se apoya en la filosofía, la antropología, la estética. Lo deja claro Albert Fiz: “Poner en juego el juego es uno de los aspectos fundamentales del arte del S.XX, que propone en diferentes niveles un proceso de simulación nada diferente del de las niñas jugando a muñecas. La seducción del arte, como la del juego, reside en la ilusión, en la apariencia, en la metamorfosis que la separa de lo cotidiano y por esta razón lo supera y va más allá”.

Arte ingenuo es el título elegido por la Diputación Provincial de Huesca para exponer por primera vez una parte de la Colección Santos Lloro (Huesca, 2020). Arte ingenuo quiere ser un concepto que abarca, en esta ocasión, objetos artesanales anónimos, obras plásticas de artistas reconocidos, dibujos infantiles, aleluyas populares, algunos inclasificables y… juguetes antiguos. Reconocer en algunos juguetes la categoría de arte amplía la definición, siempre cambiante, de este, y nos invita a poner en práctica uno de los principios básicos del juego: todo es posible, principio que lo relaciona, si no lo identifica, con la imaginación.

Ingenuidad, ilusión, imaginación, la letra i del diccionario, todavía guarda una palabra para seguir hablando de los juguetes: intuición. Nicolás Witkowski publicó en 2011 Petite métaphysique des jouets. Éloge de l’intuition enfantine. Recupera en el libro episodios de juego de la infancia de importantes científicos (Plateau, Maxwell, Mach, Einstein) para establecer una relación entre esos juegos y los descubrimientos que llevaron a cabo en la edad adulta: “Si consideramos que un descubrimiento científico resulta siempre de un punto de vista original sobre cosas vistas una infinidad de veces, podemos, sin demasiado riesgo, plantear la hipótesis de que un buen científico es el que ha guardado las huellas de su infancia y una cierta inocencia en la mirada”. Faltaba inocencia. Donde Witkowski escribe descubrimiento científico cabría escribir arte y la afirmación resistiría.

Podemos dar por estudiadas, que no respondidas, las preguntas iniciales y seguir encontrando en la biblioteca otras reflexiones más o menos escondidas de Rimbaud, Barthes, Benjamin, Baudelaire, Montaigne, Schiller, o releer fragmentos literarios de Martín Gaite, Eliseo Diego, García Lorca, Antonio Machado, en los que la infancia tiene nombre de juguete: Homo ludens. Gracias, Huizinga, por tener el gran acierto de no acertar a la primera.

AQUÍ HAY LIBROS es una sección de este blog dedicada a presentar libros que están al alcance de la mano en las estanterías de la biblioteca de La CALA.

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Anexo: videollamada 25-11-2020

https://www.youtube.com/watch?v=Siqm4TnyWGw&feature=youtu.be

La biblioteca, espacio de comunicación

Comunicar en y desde la biblioteca

Hemos elegido la palabra prólogo para iniciar este encuentro porque evoca la lectura; podríamos haber elegido introducción, presentación o bienvenida, todo eso es este pequeño texto.

Erais ya bibliotecarias o erais usuarias asiduas, han pasado veinte años: quizás algunas de vosotras, recordéis el día del libro del año 1999, el último día del libro del S.XX. Quizás recordéis el cartel que hicisteis para colocar cerca de la puerta de la biblioteca, en el que anunciabais la celebración de ese 23 de abril con la presencia de un autor, de una narradora oral, de una compañía de títeres. Quizás recordéis cómo se lo anunciasteis de viva voz a las lectoras y lectores habituales, en el momento del préstamo.

Quizás habéis guardado las fotos que hicisteis ese día con la cámara vieja y que revelasteis en la tienda de fotos de la plaza.

Si no habéis guardado las fotos, ni el cartel, si habéis olvidado qué pasó ese día, o el día de antes en la biblioteca, google no podrá ayudaros a recordar porque no hay nada guardado en la red.

Recordad ahora la celebración del día del libro del año pasado, el 2019, veinte años después.

También había una autora invitada, o un narrador, o una ilustradora. Anunciasteis la celebración algunos días antes colocando un cartel junto a la puerta, redactando una entrada para FB, y subiendo a Instagram fotos de libros recomendados. Grabasteis un vídeo en el que aparecían vecinas y vecinos del pueblo leyendo; durante la celebración os dio tiempo a subir en directo algunos stories a las redes.

El 24 de abril hicisteis recuento del número de likes, corazones y aplausos recibidos.

Han bastado 20 años para que la forma de comunicarnos haya cambiado profundamente, también en las bibliotecas.

Ha sido un cambio global, intenso, rápido, en ocasiones tan rápido que nos ha costado sacarle todo el provecho posible.

La biblioteca crea continuas situaciones de comunicación, dentro de la propia biblioteca y desde la biblioteca hacia el exterior. Comunicación útil, documental, afectiva, identitaria.

Estos materiales tienen como finalidad proporcionaros conocimientos y herramientas que os permitan aprovechar todas las posibilidades de comunicación que nos ofrecen tecnologías tan antiguas como el cartel hecho a mano o tan actuales como la emisión en directo vía IGTV en Instagram.

Comunicación que servirá para crear una imagen propia de vuestra biblioteca con la que podáis sentiros identificadas vosotras y los usuarios y usuarias de la misma.

Durante dos meses y medio, con una cadencia semanal, y a través de esta web, os ofreceremos materiales estructurados en torno a estos contenidos:

Lección 0
La biblioteca, espacio de comunicación

Lección 1
Qué comunicamos en y desde la biblioteca

Lección 2
El cartel. Señalización

Lección 3
La fotografía

Lección 4
Diseño gráfico

Lección 5
El texto

Lección 6
El vídeo

Lección 7
Canales de comunicación, redes, planificación

Lección 8
Un caso práctico: la comunicación del día del libro

El desarrollo del encuentro es sencillo:

  • Los viernes de cada semana, desde el 30 de octubre, encontraréis en esta web: lacala.es contenidos escritos y audiovisuales relacionados con un tema: fotografía, cartelería, redes… Los hemos llamado lecciones. El acceso se realiza a través de una contraseña. No queda registro de vuestros datos personales.
  • Cada lección está diseñada para una duración de lectura/visionado de entre 30’ y 45’.
  • Al final de cada lección os proponemos un ejercicio práctico.
  • Podéis enviar la resolución del ejercicio práctico a lacaladechodes@gmail.com
  • No haremos corrección de los ejercicios, veremos todos, los analizaremos y los comentaremos globalmente en dos vídeo chats que anunciaremos oportunamente.
  • La última lección será el desarrollo de un pequeño proyecto individual.
  • No mantendremos correspondencia.
  • El contenido es para uso exclusivo de las participantes.

Las autoras de los contenidos somos Silvia Mollat, Ana Mareca, Laura Bustillo y Grassa Toro. Pertenecemos a cuatro generaciones distintas, en el mismo orden: la de los 20 años, la de los 30, la de los 40 y la de los 50, y entre los cuatro sumamos conocimientos en diseño, comunicación, medidos audiovisuales, marketing, medios digitales, escritura y educación.

Comunicar en y desde la biblioteca es un proyecto de Diputación Provincial de Huesca, a través de la Red de Bibliotecas Públicas de la provincia de Huesca.

Creación y producción de los materiales: La CALA.

Os dejamos con una breve presentación del proyecto a cargo de su director: Grassa Toro.

https://youtu.be/Z683soSTgrI

Vamos a empezar formulando una pregunta muy sencilla: ¿Cómo es vuestra biblioteca? ¿Cómo son las bibliotecas?

Aunque las bibliotecas de Huesca compartáis, ahora más que nunca gracias a la Red, objetivos, contenidos modos de actuación, no hay dos bibliotecas iguales, de la misma manera que no hay dos pueblos iguales.

Me despedía en el vídeo con una invitación: “nos vemos en casa, en la biblioteca”. Al pronunciar esa frase tenía en mente una colaboración de hace unos años con el diseñador Pep Carrió, el encargo era crear la imagen para celebrar el día de las librerías. La recupero ahora porque creo que serviría también para las bibliotecas.

Una biblioteca se parece mucho a una casa.

Vamos a entrar en algunas de vuestras casas, como si fuera la primera vez, vamos a tener esa primera impresión que tenemos cuando descubrimos dónde y cómo viven los demás. Vamos a entrar por la puerta.

Boltaña
Benabarre
Ballobar
Barbastro
Osso de Cinca.

Vamos a entrar en bibliotecas algo más lejanas en la geografía.

Durango
Bogotá
Valderrobres
Morata de Jalón

Grandes, pequeñas, antiguas, modernas, todas públicas: hay muchas maneras de construir una biblioteca, de amueblarla, de dotarla, de decorarla. Algunas de esas decisiones corresponden a instituciones (ayuntamiento, diputación, gobierno regional o nacional); otras se toman dentro las propias bibliotecas.

Todos estos espacios comunican, y comunican cosas distintas: si son amplios, si entra luz natural, si la luz artificial que nos acompaña en las noches de invierno es cálida, si la disposición de las estanterías facilita el encuentro con los libros, los discos, las películas, la prensa, si hay rincones que invitan al recogimiento, si otros propician el encuentro…

En algunas de las imágenes empezamos además a adivinar qué sucede dentro, qué tipo de actividades se llevan a cabo, qué perfil tienen usuarias y usuarios.

Por eso a estas horas es muy probable que, solamente viendo una imagen de cada una de estas bibliotecas, ya hayáis elegido cuál es vuestra preferida, cuál os gustaría conocer, en cuál os sentiríais más a gusto.

Propuesta práctica

Retomamos la pregunta: ¿cómo es vuestra biblioteca?

Os invitamos a que hagáis una descripción por escrito, sin el apoyo de ninguna imagen.

Podéis imaginar una situación excepcional: sois ponentes en un congreso internacional de bibliotecas, lleváis un Power Point o un PDF donde se ven imágenes de las instalaciones, de los servicios que ofrece la biblioteca, del ambiente cotidiano y del ambiente en un día especial, incluso en algunas fotografías se puede identificar el tipo de usuarios y, de repente… hay un problema de conexión, el ordenador no funciona: tenéis que contar todo solo con palabras durante un tiempo máximo de veinte minutos.

Mi biblioteca es…


El vídeo en y desde la biblioteca

El instrumento video, conjunto de elementos ópticos, mecánicos, eléctricos, magnéticos y electrónicos, únicamente se convierte en MÁQUINA VÍDEO, es decir ordenamiento complejo de producción de imágenes, de palabras, de signos, de sentidos, de cambio, cuando a estos factores se conjugan los elementos de una determinada red social (trabajadores, alumnos, profesores, parados, jubilados, mujeres, maridos, niños, militantes, enamorados, etc.).
Micheline Maurice, 1982

Y lectoras, y bibliotecarias, añadimos al listado de Maurice.

Si hablamos del poder que tienen las imágenes en redes sociales, el vídeo tiene un superpoder. Cuando navegamos por la red social y pasamos por encima de un vídeo, este automáticamente se reproducirá, causando un efecto que nos atrapa, e instintivamente nos quedaremos mirando la historia que nos quiere contar.

En esta lección vamos a aprender todo lo básico que podemos tener en cuenta a la hora de embarcarnos en el mundo del vídeo. Hablaremos de la iluminación, sonido, encuadres, consejos para hablar a cámara… y por supuesto, tendremos en cuenta las grabaciones que están más de moda; las videoconferencias.

Qué tener en cuenta para grabar un vídeo

1. Utiliza la cámara trasera

Si vas a grabar con el móvil, utiliza la cámara trasera ya que graba a máxima resolución.

Estamos acostumbradas a utilizar las cámaras frontales casi a diario, tanto en videollamadas como en selfies, pero, en el caso del vídeo, aún no han llegado a un nivel técnico óptimo.
Por este motivo, te recomendaremos que cuando te dispongas a grabar un vídeo lo tengas en cuenta y utilices la cámara trasera siempre que sea posible.

2. Cuida el encuadre

Es importante tener presente y mantener limpio y ordenado el cuadrado de la realidad que los espectadores verán a través de la pantalla, ya sea una mesa, estantería o el entorno que aparezca a nuestras espaldas si somos nosotras las que vamos a protagonizar en el vídeo.

Intenta que no aparezcan todos esos elementos que consiguen que nuestro plano parezca un collage, y que además favorecen la distracción del espectador; de este modo también conseguirás evitar grabar imágenes excesivamente congestionadas.

A parte del entorno, vamos a ver diferentes planos para que puedas utilizar en tus grabaciones:

https://youtu.be/XRznB4P27l8

3. Estabilidad y enfoque, asegúrate de dónde estás enfocando

Es importante sostener la cámara o móvil con ambas manos buscando la máxima estabilidad mientras se graba vídeo. Puedes colocar la cámara en una superficie estable pero si tienes un trípode, será mucho más cómodo y conseguirás mejores resultados.

Otro consejo a tener en cuenta, es mirar la cámara o móvil constantemente para asegurar que la grabación está bien; es mejor evitar la tentación de mirar la escena que estás filmando.

Hay algunas aplicaciones de la cámara que te permitirán hacer los ajustes necesarios para enfocar y asegurarte de que el sujeto que vayas a grabar se vea nítido.

4. Iluminación

Asegúrate de que el sujeto que vas a grabar esté con una buena iluminación. Además de la luz ambiental de la sala o del exterior, ten en cuenta que necesitarás que esté bien iluminado por una fuente de luz principal y las luces de relleno que creas conveniente.

Puedes utilizar los consejos que vimos en la lección 3 para conseguir una buena iluminación.

3. El sonido marcará la diferencia 

Hoy en día, casi cualquier dispositivo graba con muy buena calidad las imágenes y con estos consejos verás cómo le sacarás mucho más partido, pero cuidado con la parte del sonido, porque a veces no le otorgamos la importancia que merece.

Valora si es necesario incorporar un accesorio como un micrófono para tus vídeos. También te servirá para las videoconferencias.

Micrófonos de solapa para conectar con el móvil.
Micrófono para conectar a través de USB en el ordenador.
https://youtu.be/TRdudSQPJFY

6. ¡Coge la cámara y a grabar!

Puedes utilizar los mismos encuadres que aprendimos en la lección 3 de fotografía, y en lugar de una imagen estática, grabar un pequeño vídeo para dar vida a los libros de la biblioteca. 

También puedes tener en cuenta estos consejos y aplicarlos en un vídeo en el que recomiendes la lectura de tu libro preferido, dejar registrado un acto, presentar fondos, etc.

O, como te vamos a mostrar en este vídeo, pedir la autorización a un lector o lectora y grabarle leyendo:

https://youtu.be/vyUwcm82Ssw

Consejos para hablar a cámara con naturalidad

En las redes sociales, aparece mucha gente hablando directamente a la cámara. Si tú te has decidido a dar ese paso, puedes aprovechar y grabarte dando recomendaciones, enseñando las novedades, etc. Si cuando se acerca el momento de sentarte frente a la cámara, sientes que no estás comportándote con naturalidad, prueba con estas recomendaciones para desenvolverte con más soltura.

1. Prepárate un esquema

Una de las partes fundamentales para tener seguridad y no perder el hilo de los temas que vas a tratar, es tener delante un guión con los puntos más importantes que quieres desarrollar anotados.

La improvisación puede hacer que en el momento de hablar a cámara tengas menos seguridad y te dejes alguno de los puntos de los que tenías pensado hablar.

2. Busca un momento en el que te sientas tranquila para grabar

Para hablar a cámara con tranquilidad, busca ese momento en que sepas que tienes tiempo de sobra para grabar las veces que necesites. Las prisas no son buenas.

Además, si puedes estar tú sola, te dará más tranquilidad, seguridad y confianza para ponerte a hablar.

3. Mira a cámara

Al hablar a cámara, cuando miras al objetivo durante la grabación, da la sensación de que estás mirando directamente al espectador. El secreto está en la práctica, prueba a grabarte varias veces, y si al principio te cuesta, como truco puedes probar a colocar una pegatina, una carita sonriente justo al lado del objetivo, lo más cerca posible para intentar fijar ahí la mirada.

Si te estás grabando con la cámara frontal del móvil, ya sea una videoconferencia, una clase o un vídeo, no te mires a ti misma en la pantalla. Si te miras a ti, no estás hablando a la audiencia, sino que te estás dirigiendo a un extraño lugar indeterminado. Así consigues perder la capacidad de implicar a las personas que hay al otro lado de la pantalla y es más probable que pierdan tu atención.

Otro consejo: tener presente el rostro de alguien conocido cuando te grabes, te dará seguridad y confianza. Háblale directamente a él o a ella.

4. Vocaliza y habla despacio

En la vida real, aunque hablemos a toda velocidad, transmitimos una serie de información gestual que se encarga de completar el mensaje, por eso nos entienden sin dificultad. Al hablar a cámara toda esa información que sirve de ayuda no está presente.

Trata de hablar un poco más despacio que en tus conversaciones reales, y vocaliza todo lo que puedas. No te dé reparo el no reconocerte a ti misma cuando escuches la grabación, es algo que nos suele pasar a todas. Lo importante es que tu mensaje llegue con claridad.

Un truco es tomar un rotulador entre los dientes y hablar unos minutos con él en la boca intentando vocalizar lo máximo posible, también puedes contar hacia atrás vocalizando mucho, números impares desde el 25 hasta el 0. Haz estos ejercicios antes de grabar y conseguirás que los músculos de la boca se vayan calentando.

5. Proyecta la voz

Proyecta la voz hablando desde el diafragma, no te quedes en la garganta. Respira con profundidad y lanza tu voz con energía…

Como consejos para evitar un discurso monótono, puedes hacer ligeras pausas, subir y bajar el tono de voz y poner énfasis en algunas palabras.

6. Evita mover los pies

Puedes gesticular con las manos, pero evita mover los pies.

Si eres muy expresiva y mueves bastante las manos al hablar, exprésate tal y como eres ante la cámara. Si estás muy concentrada para no gesticular, la tensión puede hacer que te comportes de un modo poco natural, y esto se apreciará al otro lado de la pantalla.

Si por el contrario, no sabes qué hacer con las manos durante la grabación, prueba a encuadrar justo por debajo del pecho y no las muevas.

A parte de las manos, también tenemos pies, y cuando vayas a hablar a cámara, echa raíces en el suelo.

Si te mueves de un lado a otro puedes parecer una persona insegura y transmitir esa sensación a las personas que te vean, además corres el peligro de salirte del encuadre de la pantalla.

Y sobre todo, utiliza siempre tu mejor sonrisa. El entorno digital, ya sea un vídeo grabado o una videoconferencia, es más frío e impersonal que el trato cara a cara, por eso la sonrisa nos ayuda a dar calidez al medio y empatizar con la persona que nos esté viendo. No hace falta hacerlo todo el rato, pero al menos sí al inicio y al final de cada vídeo o llamada.

https://youtu.be/UKuv87KQq0w

Programas de edición de vídeo (inshot)

Cada día hay más programas para ordenador y móvil que permiten editar tus vídeos de una forma fácil y sin necesidad de invertir mucho tiempo en estudiar un programa profesional de edición. 

En este apartado te vamos a enseñar Inshot, uno de los programas de edición de vídeo más completos para móvil. Con esta herramienta podrás dar un acabado más profesional a cualquier vídeo que grabes tanto para redes sociales como para un blog.

https://youtu.be/_a4mQFXTPCk

Las videollamadas y videoconferencias también son “vídeo” 

Todos los consejos que hemos aprendido para hacer que nuestras grabaciones tengan un aspecto más profesional son aplicables a las videollamadas y videoconferencias, que cada día cobran más importancia en nuestra vida profesional. 

Recuerda todas estas herramientas y consejos cuando vayas a hacer un evento online, ya que darán un aspecto más profesional y cuidado de tu imagen y la de tu biblioteca.

1. Ten cerca el guion o esquema de la videoconferencia

Es importante que siempre tengas a mano el esquema con el orden y todos los puntos de los que vas a hablar, tanto si es un foro como una exposición. Esa preparación previa será fundamental para que ña exposición sea fluida y no dejes ningún tema sin tocar. 

2. Espacio bien iluminado 

Igual que comentamos en la lección de fotografía, en las videollamadas la iluminación también es clave. Una correcta iluminación permite que tu rostro se vea claramente y con él, tu gestualidad. Por eso la luz principal debería iluminar la parte frontal de la cara y ser, en la medida de lo posible, natural o, si es insuficiente, potenciarla con luz artificial.

3. Busca el mejor sonido

Prueba previamente el sonido de tu equipo, y si es posible hazte con un buen micrófono, cada día son más accesibles y económicos y verás como merece la pena la inversión. Nosotras te podemos recomendar este modelo: “Neweer nw-7000”.

Si tienes un micrófono instalado, comprueba que está bien conectado el cable y que el programa desde el que vas a hacer la videoconferencia detecta y coge el sonido de tu micrófono en lugar del micrófono integrado de tu equipo.

4. Acomódate en el espacio

Cada detalle cuenta, que te sientas cómoda en la silla, te hayas preparado en el ordenador la presentación o el programa que vayas a utilizar con antelación, que la temperatura de la sala sea adecuada, y hasta que vayas cómoda con la ropa que has elegido para ese día. 

Es importante que te hayas preparado al lado un vasito con agua, té, café, zumo… lo que prefieras para mantenerte hidratada sin tener que levantarte. También puede ser buena idea tener a mano un paquete de pañuelos y unos caramelos .

Todo suma. Proporcionarte la mayor comodidad posible te dará confianza en un medio que no es en el que nos movemos habitualmente.

5. Asegúrate de que la cámara está correctamente colocada

Un detalle importante es la ubicación de la cámara para que esta coja el rostro de manera completa. Lo ideal es buscar una posición a la altura de los ojos. Te puedes ayudar con libros, paquetes de folios, o alguna caja para colocar debajo del equipo para elevarlo y que el encuadre sea mejor.

6. Haz una prueba antes de comenzar

Como en cualquier evento, es necesario prepararse. No será menos importante en el medio digital, es importante hacer alguna prueba antes; probar el sonido, la disposición de los elementos en el espacio, ver que está correctamente conectado el wifi, si utilizas un portátil, que esté la batería cargada, probar la cámara y que salgamos correctamente encuadradas en la pantalla, etc. 

Esto garantiza que cada detalle esté en su sitio y cuando empecemos la conferencia hayamos cubierto todos los posibles problemas de conexión y visualización. 

https://youtu.be/kN_-pjbs240

PROPUESTA:

En esta lección os hacemos dos propuestas, a elegir.

La primera es grabar un vídeo que no supere el minuto, en el que comentéis el libro más leído en la biblioteca durante el año 2020. El comentario puede ir acompañado de vuestra imagen mirando a cámara, o de cualquier otro tipo de imágenes: usuarias, el propio libro, rincones de la biblioteca.

La segunda propuesta es algo más compleja. Termina el año, un año que nos ha cambiado la vida y que recordaremos en todos sus mínimos detalles. Te proponemos que escribas una lista de recuerdos del 2020, diez, quince, veintisiete… todos ellos referidos a la biblioteca, y que mientras los vas leyendo, aparezcan imágenes de vídeo de la biblioteca, algún rincón, alguna usuaria, o usuario que se preste, algún libro (los más leídos, los que más te gustan a tí), notas, carteles, detalles… tú misma. 

Para el listado de recuerdos, te recomendamos que sigas el esquema que utilizó Georges Perec en Je me souviens, aquí encontraréis información en español.

Puedes iniciar cada recuerdo con la misma fórmula: “Me acuerdo de…” La anáfora hace que el texto gane en intensidad.

Os recordamos que las prácticas se envían a lacaladechodes@gmail.com, si es posible como documento de Word adjunto. En la parte inferior de esta pantalla hay un apartado de comentarios que podéis usar para comunicaciones que no sean las prácticas propuestas. No daremos respuesta individual a vuestros trabajos. Durante el curso haremos dos sesiones de vídeo llamada compartida para hacer comentarios generales del desarrollo de las actividades.

RECOMENDACIONES

La primera recomendación es un ejemplo de cómo acompañar un texto con imágenes fijas: Borges y yo.

Un ejemplo de cómo presentar visualmente una biblioteca, desde los planos generales hasta los planos de detalle: La biblioteca de García Márquez.

En un audiovisual, el guion es importante; en este caso, se utilizan pocos recursos de imagen, la cámara permanece fija durante casi toda la grabación; sin embargo, el guion de la entrevista es lo suficientemente atractivo para mantener nuestra atención entramos en la biblioteca de Elena Poniatowska.

Y una última recomendación, que se aleja de las bibliotecas, pero que nos sirve de modelo de utilización de recursos cotidianos para transmitir un contenido poético: Conservando memoria.


Cartel y señalética en y desde la biblioteca

La frecuentan hombres, niños y mujeres, estas en bastante número y sobre todo leen mucho en casa por ser familia de socios; las mujeres que acuden al local serán un 20% del público. Varias conferencias han sido dadas por mujeres.
Tenían unos preciosos carteles para anunciar la biblioteca, obra de un joven lector; he traído fotografías. En la exposición infantil había también carteles que decían: “Esopo fue esclavo”, “Goya fue pobre y conquistó el mundo con su arte”, “Las conquistas de las armas se desvanecen, las del Arte perduran”.

Juan Vicens, 1935,
visita a la biblioteca de Torrelavega

En las unidades anteriores hemos reflexionado sobre nuestro trabajo de comunicación. Puede ser que poco a poco empecemos a ver la comunicación en y desde la biblioteca desde otro punto de vista.

https://youtu.be/62DIrIs0rjg

En esta unidad empezamos a crear mensajes gráficos. Nuestro objetivo es conocer una serie de consejos y herramientas que pueden ser útiles a la hora de hacer carteles y señales.

Vamos a centrarnos en el cartel de factura digital, que nos servirá tanto para imprimir y colgar de una pared, como para subirlo a una red social.

Hablaremos de señalética y de carteles, dos elementos fundamentales en cualquier biblioteca. Finalmente, abriremos Canva para crear un cartel de forma fácil y efectiva.

Señalética

Todas las bibliotecas necesitan, por sencilla que sea, una señalética adaptada a sus necesidades. Se trata de una forma de comunicación más sencilla y directa que un cartel. Las señales nos dan indicaciones o mensajes de forma directa y neutra.

En el interior de las bibliotecas podemos colocar carteles que sirven para señalar direcciones, encontrar servicios o identificar espacios. Cuando trabajamos con carteles físicos que dan una información sobre el propio espacio donde están situados, estamos usando la señalética.

Tipo de señales

En general, podemos hablar de 4 tipos de señales:

  1. Identificación: señales que identifican lugares o elementos:
Señales que identifican secciones en la Biblioteca de Montbau, diseño de Como Design.
Señalética para la Red de Bibliotecas Municipales de Valencia, creadas por Estudio Nueve
Rótulo que  identifica la Biblioteca Municipal Lope de Vega en Tres Cantos
  1. Dirección: señales que indican cómo llegar a un lugar:
Biblioteca pública municipal de Pozoblanco. Diseñado por Colectivo Verbena.

Orientación: señales más complejas, que nos ayudan a identificar distintos lugares y cómo llegar a ellos.

Mapa orientativo de la Biblioteca Eugenio Trías. Fuente: Rotugráfica.
Señalética situada en la Biblioteca de Tabakalera. Diseñada por Husmee
  1. Regulación: señales que nos informan sobre normativa, o cómo debemos comportarnos.
    Encontramos un ejemplo muy actual de señalética sencilla y eficiente en el uso que se ha dado de la cinta adhesiva de colores para indicar la distancia de seguridad frente al COVID-19. Esta cuenta de instagram documenta el uso de la cinta aislante como señalética para indicar las recomendaciones sobre distancia de seguridad y uso de los espacios en distintos lugares del mundo:
NUS Business School. Fuente de la imagen: @L1M_EAGN

Ubicación

La ubicación de una señal es importante para que nos pueda avisar de cómo comportarnos en un lugar, por dónde ir, etc. Veamos unos consejos a la hora de elegirla:

  • Colocar las señales en lugares donde se toman decisiones: anticiparse a las dudas. Una bifurcación, el incicio de una escalera, un espacio con varias puertas, son buenos lugares para recordar dónde está cada cosa.
Biblioteca Nacional de Luxemburgo. Señalética diseñada por Pentagram.
  • Pensar en la primera visita: imagina que no conoces el lugar o cómo se siente alguien al llegar por primera vez. Las señales ayudan a no sentir desorientación.
Señalética situada en la entrada de la Biblioteca Francesca Bonnemaison (Barcelona).
  • Los iconos y los colores forman parte del lenguaje universal: los iconos pueden transmitir mucho con muy poco. Ayudan a reforzar el mensaje y lo hacen más comprensible para quien tiene dificultad con los textos o el idioma.
Biblioteca Central de Calgary. Diseño de Snohetta.

No sólo los iconos, sino también los distintos colores e incluso las líneas en forma de camino.

Señalética para la Biblioteca Nacional de Santiago, creados por Kathryn Gillmore

Legibilidad

Hablamos de legibilidad cuando nos queremos referir a cómo de fácil es leer una imagen. No nos referimos tan sólo a los textos, sino también a cualquier elemento que comunique dentro del cartel .

Las señales son un buen ejemplo de legibilidad: 

  • Usan colores que contrastan muy bien, para que podamos ver los iconos y los textos sin problemas.
  • Cada señal comunica un solo mensaje.
  • Usan los mínimos elementos posibles para comunicar un solo mensaje inequívoco.
  • El tamaño de la señal está calculado para ser vista a una cierta distancia.

Al contrario que un cartel, la señal no pretende seducirnos, apelarnos o implicarnos. La señal es una ayuda neutra que nos informa sobre el lugar (ya sea orientativa o de normativa).

Siempre debemos tener en cuenta la distancia y la colocación: para señales de orientación que han de ser vistas a una cierta distancia, nos aseguraremos de que sean de un tamaño suficiente y estén situadas en un lugar que se puedan ver bien.

Para señales y carteles que han de ser leídos más cerca, por contener más información o por no disponer de medios para reproducirlos a gran tamaño, podemos tener en cuenta las siguientes indicaciones realizadas para exposiciones inclusivas:

Imagen extraída de J. Kennedy (1994). User Friendly. Hands on exhibits that work.

Si colocamos el mensaje a la altura media del pecho de un adulto, nos aseguraremos que podrá ser leído por niños y usuarios en silla de ruedas.

A modo de resumen, cuando nos planteamos crear señales para un espacio cabe preguntarse:

  1. ¿Qué señales necesito?
  2. ¿Quién va a verlas/leerlas?
  3. ¿Dónde las coloco?
  4. ¿Tienen un diseño especial?

El cartel

El cartel nos permite comunicar un mensaje a través de un formato gráfico de forma muy rápida y eficiente. Se caracteriza por estar hecho para ser reproducido en entornos públicos, ya sea en forma de impresión o en medios digitales. 

Función

La función principal del cartel es la de comunicar un mensaje en un contexto espacio temporal muy definido.

Un supermercado es  un lugar lleno de carteles que comunican mensajes.

Al transmitir un mensaje, intervienen muchos factores. Según el modelo de Jakobson, además de contar con que somos una entidad que emite un mensaje, el mensaje de nuestro cartel  será interpretado por quien lo lea en función del código, el canal y el contexto.

  • Canal: portátil y reproducible: papel, cartón, lona. Y ahora: pantalla.
  • Código: texto + imagen. Siempre tiene que haber texto, un cartel sin texto es una ilustración, un icono, un pictograma…
  • Contexto: dónde está situado. Cuándo aparece ante nuestra vista. Quién lo ha colacado (una institución, una empresa, un comercio, un particular).

Al ser conscientes de la complejidad que hay tras un cartel, trabajaremos para hacer más sencilla la tarea de decodificación del mismo por parte del receptor. Cuanto más sencillo sea nuestro cartel, más fácil será de que transmita su mensaje.

En la definición de cartel ya anotábamos algo acerca de sus funciones o finalidades. Vamos a detenernos en la cuestión: ¿Para qué sirve un cartel?

Jakobson también se ocupó de las funciones del lenguaje, seis: la expresiva, la apelativa, la representativa, la fática, la poética y la metalingüística. Sí, un cartel responde a cada una de esas funciones, pero en este punto Jakobson deja de sernos tan útil y es preferible buscar por el lado de Austin y Searle, por el lado de la pragmática que se ocupa de los actos de habla. Si las palabras en un acto de comunicación hacen cosas, como dijo Austin, ¿qué cosas hacen los carteles que también hemos definido como acto de comunicación?

Lista de acciones que realiza un cartel, inventariadas por Grassa Toro en el libro Esto no es un Cartel, de Isidro Ferrer. Hay más, esta lista es solo una aproximación. 

Cartel que informa del servicio de préstamos digitales de las bibliotecas de México mientras apela a su uso. Invita, organiza, propone, anima:

Cartel que informa sobre una exposición de una biblioteca, dándonos a entender a través de su grafismo que contiene ilustraciones de temática infantil. Invita, convoca, propone, sorprende:

Cartel de Manodepapel

La tipografía

Todos los carteles están escritos. Lo más importante de un texto en el que damos información es que se pueda leer.

En este aspecto, la función principal de la tipografía que elijamos para nuestro cartel es que permita leer la información fácilmente.

Este cartel que anuncia el lanzamiento de la Biblioteca Digital del Real Jardín Botánico usa una sóla tipografía muy legible:

La tipografía puede tener un peso gráfico tan importante que nos permite hacer carteles que solo contengan texto, como este que se puede ver en la Biblioteca del Museo de Arte de Fénix:

No se preocupe, nosotros ordenaremos. Por favor, permítanos volver a colocar los materiales de la librería en sus estanterías.

Cómo seleccionar tipografías

Los distintos tipos de tipografías tienen distinto carácter. El consejo general es usar tipografías neutras y legibles para los textos informativos y en el caso de que queramos usar alguna tipografía con más carácter o personalidad, reservarlas para los títulos o textos que han de ser muy destacados.

Google fonts es una herramienta que nos ayuda a elegir tipografías. Además podemos usar todas de forma gratuita. En el siguiente vídeo explicamos algunos conceptos sobre tipografías que nos ayudarán a la hora de elegirlas:

https://youtu.be/pjFT1icuMUc

Existen muchas otras páginas que nos permiten buscar fuentes gratuitas como FontSquirrel, Dafont y de pago como MyFonts, Latinotype o la española Atipo.

El color

El color comunica mucho dependiendo del contexto. 

El significado que le damos a los colores deriva de un consenso social y de una cierta base biológica.
Por ejemplo, una señal roja indica prohibición. Una negra y amarilla, peligro. Estos significados son consensuados, pero también nos son intuitivos. Si vemos un animal o un insecto negro y amarillo pensamos: peligro. Esto no quiere decir que cuando usemos amarillo y negro en un cartel, automáticamente este vaya a transmitir peligro. El contexto y la forma de ordenar estos colores es determinante. Amarillo y negro es una combinación de colores de alto contraste, que también se usa en muchas señalizaciones porque llama la atención y permite una muy buena legibilidad.

Cómo usar el color en el cartel

Combinar colores puede ser complicado. Como el color comunica, lo más importante es no llevar la contraria a nuestro mensaje a través del color. Si usamos pocos colores, es más fácil controlar el mensaje.

Una de las formas más fáciles de asegurarnos que no fallamos al elegir los colores de nuestro cartel es definir una paleta de color antes de ponernos a diseñar. Podemos escoger los colores de forma intuitiva, buscando una paleta ya hecha que nos guste o usando un esquema de armonía del color.

Los esquemas de armonía de color obedecen a reglas matemáticas que explican cómo combinar los colores. En internet tenemos distintos generadores.

Adobe Color

Es uno de los generadores de esquemas de color más completos.

https://youtu.be/exo_Q0Cb5HQ

Coolors

Otro generador de esquemas de color. También tiene un buscador de paletas de colores.

Pinterest

Pinterest es una buena fuente para buscar inspiración de diseño y colores. Sugerimos buscar el término que nos interese (lectura, infancia, invierno) en inglés + color palette.

Ejemplos de resultados que hemos obtenido al buscar winter color palette:

Un ejemplo del uso del color en un cartel:

En este cartel de Manodepapel para la Biblioteca Vasconcejos, es muy llamativo el uso del color morado, turquesa y negro, junto con detalles amarillos. El morado y el negro, se asocian al misterio y a lo desconocido. El turquesa y el amarillo en este cartel llevan este misterio hacia la invitación y el juego:

Composición

En un cartel cabe mucha información. Cuando tenemos tanta información, lo primero que hacemos es ordenarla. Pero no sólo vamos a dar información en forma de texto, seguramente incluiremos alguna imagen, colores y otros elementos decorativos.

En un cartel que anuncia un acto vamos a contar:

  • Qué va a ocurrir
  • Dónde va a ocurrir
  • Cuándo va a ocurrir
  • A quién va destinado
  • Quién va a protagonizarlo
  • Si hay normas o condiciones
  • Otras indicaciones

Al ordenar todos los elementos que van a ofrecer y contextualizar esta información, estamos creando una composición.

Podemos usar la composición para hacer la lectura del cartel más fácil. Para esto lo mejor es usar esquemas de composición sencillos. 

  • Figuras geométricas simples: si pensamos en componer en base a figuras geométricas simples, crearemos esquemas visuales fáciles de reconocer.
  • Diagonales: las diagonales dan ritmo e interés a las composiciones. En publicidad se dice que una composición con una marcada diagonal ascendente, denota positividad.
  • Simetría: la simetría es fácil de reconocer por nuestro cerebro y nos agrada visualmente. 
  • Regla de los tercios: esta norma gusta mucho en fotografía porque es fácil de aplicar y ayuda a dar más interés a las imágenes.

Consejos generales:

Debemos procurar presentar la información de forma ordenada, para que nos cueste lo menos posible leerla e interpretarla.

  • Respetar los márgenes: usar márgenes entre el texto y el borde de la imagen/cartel y que estos márgenes sean siempre los mismos. Es mejor pasarse que quedarse con poco margen.
  • Alinear siempre los elementos: de forma coherente con la composición elegida. Por ejemplo: si mi cartel tiene una composición centrada, vigilar que todos sus elementos estén realmente centrados. Si los textos están alineados a la derecha, que tengan todos exactamente el mismo margen con respecto a la derecha.
  • Jerarquía y contraste: Si algo es más importante, tiene que quedar claro que es lo más importante. En el texto, podemos conseguir diferenciar las distintas jerarquías de información (lo más importante de lo menos importante) usando diferencias evidentes en tamaño, peso, tipografías, etc.

Te invitamos a que descubras cómo podríamos mejorar estos carteles aplicando estos consejos. Debajo de la imagen, exponemos nuestro punto de vista:

Este cartel es sencillo, con un mensaje claro y tipografía legible. Desde el punto de vista de la composición se podría mejorar creando un espacio más claro para los libros y par el texto, además de alinear de la misma forma todos los textos y respetar también los márgenes en el logotipo:

De esta forma, la vista recorre el texto sin esfuerzo. Lo más importante que se quiere comunicar en este cartel es el acto programado, no que existe una biblioteca municipal. Por lo tanto, es recomendable que lo que más destaque sea el título del acto: “intercambio de libros”.

El siguiente cartel también podría mejorar con unos pequeños ajustes de composición:

Este cartel tiene un buen planteamiento: el título destaca, la imagen es atractiva y representa bien la temática. Pero no tiene suficientes márgenes (seguramente en pantalla no se aprecie bien) y cada elemento está alineado de una forma distinta. Además, entre el texto del mismo párrafo hay más espacio que entre el título y el texto  (la tilde de la ñ se pega con el título), haciendo menos claros los golpes de información. La información aparece salteada en lugar de ordenada. Usando distintos recursos de color y tipografía para que destaquen algunos elementos al final se consigue que no destaquen realmente. Ofrecemos un rediseño:

Cómo obtener imágenes

Si bien en la siguiente lección hablaremos de creación de fotografías, cabe la pena mencionar que hoy en día existen numerosas webs en las que podemos descargarnos gratuitamente fotografías de muy buena calidad y usarlas de manera legal en nuestros carteles.

Recomendamos pexels para fotografías, ya que todas las fotos y videos que hay en esta página son libres de derechos para proyectos personales y comerciales. Si ya la conocías esta página, en allthefreestock podemos encontrar todo tipo de recursos (foto, video, ilustraciones, sonidos, etc.).

Creando un cartel en Canva

Sabiendo de composición, jerarquía y contraste, podemos crear carteles haciendo uso de una gran variedad de herramientas tanto manuales como digitales.

Canva es una herramienta útil para crear y diseñar carteles e imágenes. Cuenta con cientos de plantillas pre-diseñadas y bien compuestas. Vamos a ver una pequeña introducción a esta herramienta tan versátil:

https://youtu.be/5gD_-8WvtjM

¡Hasta aquí nuestra lección sobre el cartel! Esperamos que os sea de utilidad.

PROPUESTA PRÁCTICA

El día 23 de abril algunas bibliotecas del país convocan una lectura pública de El Quijote. Podemos pensar en otras celebraciones y en otras lecturas públicas de textos que forman parte de nuestro patrimonio cultural; no siempre tienen que ser textos literarios. Hemos pensado lo interesante que podría ser hacer una lectura pública continuada de la Constitución española, con la participación de vecinas y vecinos del pueblo y de algunos invitados (seguro que en alguna biblioteca o institución ya lo hacen o lo habéis hecho). Os invitamos a diseñar cómo sería el cartel de ese acto que, por ahora, solo existe en nuestra imaginación; puedes utilizar Canva o cualquier otra herramienta, incluidas las tijeras y el rotulador.

Os recordamos que las prácticas se envían a lacaladechodes@gmail.com, si es posible como documento de Word, PDF o JPG adjunto. En la parte inferior de esta pantalla hay un apartado de comentarios que podéis usar para comunicaciones que no sean las prácticas propuestas. No daremos respuesta individual a vuestros trabajos. Durante el curso haremos dos sesiones de vídeo llamada compartida para hacer comentarios generales del desarrollo de las actividades.

RECOMENDACIONES

Los carteles forman parte de nuestra vida, de nuestra memoria, recordamos los carteles de circo de la infancia, los de nuestras películas favoritas cuando ir al cine era todavía un acto más habitual, los carteles que hemos creado nosotras mismas a lo largo de los años.

Si hay una época reciente en la historia de España en la que el cartel tuviera una importancia decisiva para asegurar la comunicación, esa época fue la transición política. De uno de los archivos documentales de la transición:
carteles de la transición política española

Alejandro Magallanes es uno de los grandes cartelistas del mundo. Es posible que su producción sobrepase el millar de ejemplares, son en su mayoría carteles de rápida ejecución, casi urgente, podéis ver su obra aquí:
Alejandro Magallanes

Alejandro Magallanes es el autor del cartel de la 34º edición del Festival de Cine de Huesca. El festival invita cada año a un diseñador diferente; esta pluralidad nos permite ahora disfrutar de una antología de carteles única en el mundo:
Festival de cine de Huesca

Natalia Volpe es una reconocida creadora de pósters de marcado carácter activista. Os dejamos en el enlace a su facebook:
Natalia Volpe

Si te interesa aprender más sobre la psicología del color, te invitamos a consultar el libro Psicología del color: cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón de Eva Heller. Es muy ameno y está lleno de anécdotas que ilustran los significados que hemos ido dando a los colores, desde el punto de vista científico y desde el punto de vista contextual y social.

Gracias por vuestra atención,
nos volvemos a ver en casa, en la biblioteca.