Este cuerpo es humano / This body is human
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Grassa Toro

Así, con un demostrativo este donde habitualmente se utiliza un posesivo mi, se escribe el título del segundo volumen de Biblioteca La CALA. Hay una razón poderosa para utilizar un deíctico en lugar de otro: no tenemos un cuerpo, no podemos referirnos a él con un posesivo.

Este cuerpo es humano / This body is human entra esta semana en imprenta en la ciudad de Huesca.

Este Atlas poético de anatomía es también un libro científico: debe lo mismo y por igual a la invención de la metáfora y a la invención de los rayos X.

Si al lector no avisado le sorprendiera la escritura de este Atlas poético de anatomía hasta el punto de dudar de si lo que en él se le ofrece es ciencia o literatura, cosa que puede suceder, el autor del mismo le propone dos compañeros de viaje que le ayuden a situarlo en el enorme mapa de lo escrito en este mundo. Son dos autores alejados en tiempo, espacio, ropaje y condición. Adelanto los nombres y argumento a continuación por qué Lucrecio y Émile Zola han sido los elegidos.

Lucrecio mostró en De rerum natura, que nosotros hemos leído dos milenios después con el título De la naturaleza de las cosas, que era posible presentar la ciencia, en su caso una doctrina física, con una escritura poética, dirigida a cualquier persona sin necesidad de que esta fuera iniciada en el tema. Su intención queda clara cuando hace recaer en la musa, inspiradora de la poesía en la antigüedad clásica, la capacidad de transmisión del conocimiento científico: “Si estos conocimientos que te ofrece / mi humilde musa, hubieres comprendido, / porque con una cosa otra se ilustra / no te robará el paso oscura noche / sin que penetres los secretos hondos / de la naturaleza: de este modo / unas verdades esclarecen otras”.

Digámoslo: no abundaron los científicos en el modelo; antes bien al contrario, buscaron una escritura propia que deshiciera cualquier ambigüedad de sentido y significado. Discurrieron durante siglos ciencia y literatura a solas, lo que no impidió, como nos recordaba Barthes, que buena parte de la primera acabara convirtiéndose en la segunda con el paso de los años.

Fue Zola, a finales del S.XX, quien levantó la voz para reconciliarlas, si bien su enorme proyecto, que conocemos como naturalismo o novela experimental, actuara en sentido inverso y requiriera para la literatura los conocimientos de la ciencia.

Zola estaba convencido de que un día la fisiología desvelaría cómo piensa, cómo ama, como razona o enloquece el ser humano. En esas estamos.

Zola reconocía la existencia de la ciencia y la poesía, y ante los avances de la ciencia no proclamaba la muerte del poeta; le pedía que actuara desde el sentimiento y también desde la comprensión. Apelaba a su inteligencia, a la búsqueda de una verdad más allá de la emoción, una verdad que él suponía fruto de la observación, la formulación de hipótesis, la experimentación, el análisis… Nada de idealismo, nada de metafísica: física, mucha física, realidad, mucha realidad, realismo.

Ni Lucrecio ni Zola estuvieron presentes en la redacción de este libro durante el largo año de 2007. Los convoco ahora más como lector que como escritor.

Sí me acompañaron entonces algunos finados: Henri Laborit, Faustino Cordon, mi madre, y algunos vivos, Nubia Villamil, Alfredo Martínez Cabeza, Marisa Gimeno, Christopher Yates, Joana Tortella. A todos renuevo mi agradecimiento.

Este cuerpo es humano / This body is human es el segundo título de Biblioteca La CALA.