Llevamos ya varias lecciones afirmando que vivimos en un mundo visual, audiovisual, y es cierto, tan cierto como que vivimos en un mundo escrito. La escritura estaba relegada a ámbitos escolares, y algunos profesionales, hasta que llegaron las nuevas tecnologías y las redes sociales, y una buena parte de la población, que tenía escaso contacto con ella, hizo de la escritura un acto cotidiano: mails, sms, Whatsapp, Facebook, Instagram… en cualquier medio, a cualquier hora, nos descubrimos escribiendo.

En las bibliotecas se escribe. Escriben los adolescentes que toman nota para sus trabajos escolares, los participantes en talleres de creación, los jubilados que copian el dato que necesitan para un futuro libro sobre crónicas del pueblo, y las bibliotecarias. 

Las bibliotecarias escribís mucho dentro de la biblioteca (quizás también fuera); es una escritura necesaria y útil, en ocasiones urgente, otras veces muy meditada. 

Escribís textos administrativos, fichas de libros, entradas en las redes sociales, palabras para presentar un acto, artículos especializados. 

Hay textos que priman la expresión, entran dentro de este capítulo los literarios, y hay textos, la mayoría de los que escribís vosotras en el desempeño de vuestras tareas, cuya principal función es la comunicación, de estos vamos a ocuparnos en esta lección.

¿Cómo son los textos creados para comunicación?

  • Están escritos pensando en un receptor definido: cliente, usuario, miembro de un colectivo.
  • Suelen estar contextualizados en un tiempo y en un espacio, en un aquí y ahora.
  • Pretenden por parte de quien los escribe una acción de respuesta por parte de quien los recibe: acudir a una convocatoria (la presentación de un libro); elegir un producto (leer la novedad editorial); sumarse a una causa (celebrar el día de las escritoras).
  • Los utilizamos para cualquiera de las cuatro categorías de comunicación que venimos analizando en estos materiales: informativa, documental, afectiva, identitaria.

Texto informativo

Responde a las preguntas clásicas de cualquier información: ¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?

Vamos a analizar estos elementos con ejemplos concretos:

Aparentemente, el cartel responde a todas nuestras preguntas básicas. Sabemos quién interviene, qué va a pasar, dónde, cuándo y cómo.

Volvemos a leerlo. ¿Sabemos quienes son Uberto Stabile, Gema Estudillo, Manuela Parra, Inma Luna? ¿Tenemos alguna información del contenido de los libros que van a presentarse? ¿Qué formato han elegido los ponentes, mesa redonda, conversación, entrevista, lectura de textos? 

Es muy probable que en Cádiz, y en el entorno de usuarias de esta biblioteca, conozcan a las personas que van a intervenir, hayan oído hablar de esos libros y recuerden los formatos habituales para este tipo de actos; pero un cartel no se hace para la gente que ya sabe todo, un cartel se hace para cualquier persona que pueda llegar a verlo, y un cartel subido a una red puede ser visto por cualquier persona del mundo.

Sucede algo parecido con este otro anuncio:

¿Sabemos quién participa? ¿Sabemos quiénes son Nieves Vázquez, Emily Dickinson, Pepa Pacheco? ¿Qué va a suceder realmente? ¿Qué quiere decir que una de las participantes “dialogará a través del tiempo” con otra? ¿Es suficientemente claro presentar “diálogos entre autoras del pasado y el presente”? ¿Cuánto durará el acto? Cuando vamos al cine, al teatro, a un concierto tenemos una idea bastante aproximada de cuánto va a durar y esa información puede ser muy útil para organizar el resto de nuestra jornada. 

La Biblioteca Torrente Ballester, de Salamanca, anuncia un espectáculo y nos ofrece esta información:

Después de leerla sabemos

_ Qué vamos a ver: una obra de títeres, adaptada a partir de un libro, ambientada en un circo, dirigida a la infancia, y con una duración de 45’ 

_ A quién vamos a ver: a una titiritera, que llega desde Sevilla

_ Dónde y cuándo la vamos a ver: en la biblioteca, dentro de una semana, en horario de mañana y tarde.

En la Torrente Ballester han unificado el formato de todos sus anuncios de actos, para que sean reconocibles a primera vista, aquí tenéis otros dos ejemplos:

La numeración en la parte inferior de la página nos invita a pensar que se trata de imágenes extraídas de un folleto impreso.

Enumeramos las características básicas de un texto informativo:

_ Claridad: todo el mundo tiene que entender lo mismo.

_ Concisión: no tiene que faltar nada, no tiene que sobrar nada.

_ Oportunidad: ofrecer la información en el momento en el que sea útil, calculando necesidades de plazos en la respuesta: no vale anunciar un acto el día de antes, tampoco con quince días de antelación.

_ Priorización: si incluye aspectos afectivos o identitarios, conviene que queden en segundo plano.

Texto afectivo

Recordamos lo que dijimos en la lección 1: se entiende por discurso afectivo el que busca atrapar la atención del espectador, y provocar en él el gusto o el deseo por acceder a un producto o una experiencia. En algunos casos esta comunicación afectiva está ligada a la comunicación que busca crear una identidad.

Existe una clase de textos afectivos que apuntan a la universalidad, que apelan a valores generales, que defienden la bondad del libro, la lectura, la biblioteca. 

Vemos algunos ejemplos, algunos históricos, que ya forman parte de nuestro imaginario social. Este de Forges está fechado en 1984, en plena apertura de bibliotecas municipales por todo el país, después de casi cincuenta años sin que apenas existieran algunas en las grandes ciudades. 

Al lema “vive leyendo”, se le suma la idea que aporta la imagen y que, en otras ocasiones también se ha utilizado como lema: “leer te da alas”, y de ahí, por concomitancia: “leer te hará libre”. 

“Vive leyendo” utiliza un lenguaje coloquial, entendiendo por coloquio la conversación que se establece entre dos personas: alguien nos habla directamente a nosotros, utilizando un imperativo: vive.

Más de veinte años después, se sigue utilizando una variación del lema y una variación de la imagen del vuelo. Es el caso de estas bibliotecas de Asturias.

Leer es una acción. En los textos afectivos se puede cambiar el foco y valorar el objeto que permite esa acción: el libro. El cartel es de la Biblioteca del Ayuntamiento de Alange.

También se puede valorar el espacio/institución que propicia la acción de leer y el encuentro con el libro: la biblioteca.

Libertad, amistad, diversión, crecimiento, estos son los conceptos con los que solemos atribuir valor al libro, la lectura, las bibliotecas. También: sueño, viaje, magia, aprendizaje. 

Son conceptos muy utilizados por muchas personas e instituciones y desde hace mucho tiempo, por eso los llamamos lugares comunes. Habitualmente, se aceptan de buen grado, refuerzan nuestras ideas previas, nuestros imaginarios, nuestra pertenencia a la comunidad que los utiliza; pero también plantean algún inconveniente, han dejado de sorprender y la sorpresa fundada en la novedad es una buena herramienta de atracción cuando buscamos el éxito en nuestra comunicación afectiva. 

Por esta razón, seguro que nos detenemos un momento a leer algo que se anuncia así:

Después de leerlo nos asaltarán todas las dudas acerca de si la relación entre la cultura y la agricultura es pertinente, pero quien pretendía captar nuestra atención sobre el plan de lectura de la Biblioteca de Rincón de Soto para 2018, lo ha conseguido.

De la misma manera que esta cadena mexicana de librerías logra que dediquemos algunos segundos a la contemplación de este anuncio, y logra arrancarnos una sonrisa, y logra reconocer el ingenio de su creador, y logra que acabemos recordando que hay una cadena de librerías en México que se llama Gandhi. Son muchos logros.

Hay textos afectivos que concretan más sus destinatarios, sus “objetos de deseo”, su función; son los textos que buscan captar lectores para un libro o un tema, asistentes a un acto determina, participantes en un encuentro, en un reto. 

La biblioteca de Albacete lanzó un reto lector para 2020.

Su entrada en FB tiene cuatro elementos:

_ Un texto donde se presenta un libro, a su autora y un recordatorio de la actividad con forma de #

_ Una imagen donde se describe en qué consiste la propuesta afectiva: el reto del 2020.

_ Una imagen de la portada del libro, que tiene valor informativo.

_ Una imagen de la contraportada del libro, que tiene valor documental.

¿Dónde está la novedad? ¿Dónde está la sorpresa? Aparentemente estamos ante una entrada de corte clásico que aúna la información, la documentación, la apelación a lo afectivo y a la creación de comunidad. Y sin embargo… hay una imagen de contracubierta. Basta ese detalle, tan inusual, para que elijamos esta entrada entre las otras de FB.

Esta entrada conjuga las cuatro funciones que venimos definiendo: es informativa (este es el reto 2020), es documental (cubierta y contracubierta), es afectiva (invita a la lectura), es identitaria (apela a compartir y recomendar).

No aparecen lugares comunes, no necesita repetir que un libro es un tesoro, que leer es vivir muchas vidas, que leer es una puerta a la imaginación, un crecimiento personal, el camino hacia la libertad. 

Cabe preguntarnos si todas estas afirmaciones, con forma de lema, siguen siendo eficaces, si todavía nos atraen, nos hacen pensar, nos invitan a actuar, nos provocan el deseo de leer, de acudir a la biblioteca.

Podemos probar con otros tipos de texto. Se trata de crear en lugar de reproducir, se trata de buscar, de probar, de ensayar.

Os proponemos tres estrategias de creación, son solo ejemplos, no quieren ser modélicas. Las dos toman como punto de partida lugares comunes y suponen un alejamiento de estos.

Refranes. 

¿Quién no conoce un puñado de refranes? Dicen que hay una refrán para cada ocasión, para cada día del año. 

Bastaría con conservar una parte del refrán y jugar a nuestro favor con la otra. No necesitamos completar todo el refrán; de hecho, dejarlo inconcluso activará la participación de quien lea estos breves mensajes. Probemos:

Dime que lees y te diré…
Quien lee el último…
Nunca digas de este libro no…
En libro cerrado no entran…
Ojos que no leen, corazón…
Abril, libros…
Algo tendrá el libro cuando…
Libro veo, libro…
De lo que se lee se…

Preguntas.

Las preguntas tienen una virtud en la comunicación afectiva, obligan al receptor a plantearse una respuesta, en esa decisión, que dura segundos, ya hemos captado la atención. Si además las preguntas no son las esperadas, es más fácil que se dispare el interés de quién nos lee. Probemos:

¿Has probado a no leer ningún libro?
¿Qué libro quieres olvidar?
¿Te atreves a venir a mi casa sin un libro?
¿Piedra, papel o libro?
¿En qué libro vives?
¿En tu libro o en el mío?

Frases hechas. 

Muy hechas, tanto que las repetimos sin cesar, en el bar, en el mercado, en la tienda de ropa. Bastaría con que las deshiciéramos, y las rehiciéramos. Probamos:

¿Solo largo o literatura medieval?
¿Azúcar, sacarina o revista de viajes?
Ponme cuarto y mitad de poesía, me la cortas en verso largo.
Yo, en novela, uso XXL.
Yo voy a la planta del terror, ¿usted?
Me llena el depósito de historia contemporánea. Gracias.

Pensando en estas frases cotidianas, escribí este guión para el lanzamiento mundial de loqueleo, el sello de literatura infantil y juvenil del grupo Santillana que sustituyó a Alfaguara. Todos los seres humanos, y no solo los seres humanos, cumplimos años, hay pocas cosas tan universales. ¿Cuántas veces habremos dicho: “mañana cumplo 14 años”, “ya ha cumplido los 32 años”, “está a punto de cumplir 7 años”? Bastaba con sustituir años por otra palabra. Puedes descubrir el resultado aquí, loqueleo lanzamiento; lo que nos interesa se concentra en los primeros 40 segundos, y aunque se trata del lanzamiento de un producto comercial, entra dentro del universo de mensajes afectivos en la comunicación relativa a la lectura y podría haber sido el texto para una campaña de invitación a la lectura de cualquier institución pública.

Aprovechaba también un lugar común: la lectura como crecimiento, pero evitaba las palabras crecer, crecimiento, que en este punto están algo agotadas. Bastaba con “cumplir libros” para evocar esa idea que, por otro lado, reforzaban las imágenes animadas.

Soy también el autor del nombre de la editorial: loqueleo y de su declinación: “soy lo que leo”, “me gusta lo que leo”, “te recomiendo lo que leo”, etc. Cuatro años después de su lanzamiento, nos pidieron renovar la campaña de comunicación para redes. En esta ocasión utilizamos la ilustración digital animada sin actores. El texto, que es de lo que nos ocupamos en esta lección, tiene apariencia de relato, solo apariencia, en realidad se acercaría más a una forma poética, sustentada en una anáfora: soy… soy… soy… que anuncia, casi presagia, la frase final. Os lo dejo como otro ejemplo más de una escritura afectiva, en este caso 100% afectiva.

campaña loqueleo  

Las tres estrategias que acabo de anotar son, como vengo diciendo, ejemplos, ni siquiera me atrevería a hablar de modelos. Todas tienen en común una cosa: se alejan del lenguaje de todos los días, intentan sorprender, gustar, complacer al receptor. Encontraréis otras estrategias de creación capaces de provocar este alejamiento placentero en vuestra propia memoria o en la abundante bibliografía especializada sobre el tema. 

Texto documental

En este apartado cabe diferenciar entre la reproducción de un documento ajeno o la creación de un documento propio. 

Documento ajeno.

Son documentos ajenos los textos, las imágenes, la música, las voces de otros autores que podemos encontrar en sus soporte originales o ya reproducidos por algún medio.

Reproduzco del libro original:

Reproduzco de una red social en la que he encontrado el documento, en este caso el Instagram de La CALA:

En sitios dedicados a la lectura, la escritura y la literatura es habitual encontrarse con citas de escritores acompañados de su retrato fotográfico:

Conviene recordar que muchos textos nos llegan por vía oral, y que también podemos compartirlos, es el caso de este documento, de carácter histórico que nos ofrece el CSIC y que podréis escuchar aquí: archivo de la palabra 

En esta ocasión hemos escuchado los textos en la voz de sus autores, viene siendo costumbre que seáis vosotras mismas o usuarias y usuarios de la biblioteca quienes los lean, generalmente apoyados por su propia imagen sosteniendo el libro entre las manos.

Si bien los ejemplos que hemos presentado son literarios, cabe la reproducción de textos sociales, científicos, periodísticos, históricos.

Reforzaremos el carácter documental del texto que reproduzcamos aportando en una nota complementaria el mayor número de datos posibles sobre él: autor-a, editorial, año de edición, ciudad de edición, biblioteca o archivo donde podemos encontrarlo, etc.

Documento propio.

Este apartado es más difícil de repertoriar. Son documentos propios públicos, en el marco de la actividad de una biblioteca: 

  • La presentación de un invitado a la biblioteca, presentación que, si bien se acostumbra a hacer oral, puede estar escrita de antemano. 
  • Un artículo publicado en el blog de la biblioteca.
  • Un artículo publicado en una revista de ámbito local, o nacional.
  • El guión literario para un clip de vídeo.
  • En general, cualquier texto producido por vosotras, dirigido a su comunicación pública y pensado para perdurar. 

En este apartado, más que consejos os proponemos una fuente documental, bien conocida por vosotras, donde podréis encontrar ejemplos, incluso modelos, para abordar un discurso sobre las bibliotecas, desde los más personales hasta los más conceptuales: Pregones Día de la biblioteca 

Texto identitario

¿Qué documentos escritos podemos crear y publicar para reforzar la idea de que pertenecemos a la comunidad de la biblioteca? En este apartado, dependerá de cada biblioteca, la identidad de una biblioteca en un pueblo de doscientos habitantes no se construye de la misma manera que en una población de quince mil. 

Es más fácil, más directo crear una identidad a través de las imágenes, pero también es posible hacerlo con los textos. Van algunos ejemplos, a modo de invitación para seguir ampliando la lista:

  • Una frase escogida de uno de nuestros invitados e invitadas.
  • Un cuestionario, siempre el mismo, propuesto a cada uno de nuestros invitados e invitadas.
  • Una sección de comentarios de lectura realizadas por usuarias y usuarios.
  • Una sección de crítica de libros, cine, música, realizada por la propia bibliotecaria.

Propuesta

Vive leyendo, Un libro es un amigo, Me divierto en mi biblioteca, Soy lo que leo, son eslóganes (en publicidad cada vez se usa más otro anglicismo para este mismo concepto: claim). Te proponemos que crees un eslogan que defina tu biblioteca, cómo la ves, cómo te gustaría que fuera. La forma final tiene que ser tan sencilla como esto: 

Biblioteca de (aquí la localidad)

(aquí el slogan que has cread)

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Fernando Beltrán crea nombres para las cosas: las empresas, las instituciones, los productos. Es una profesión. En esta entrevista presenta su trabajo, su modo de proceder, y desvela que convivimos diariamente con sus creaciones.

Fernando Beltrán. Los nombres de las cosas

Quino, el creador de Mafalda, es entrevistado por Joaquín Soler Serrano el 7 de agosto de 1977, en tve. Quino recorre su trayectoria hasta entonces, que luego se prolongará durante cuarenta años, y reflexiona sobre sus procesos de creación. 

Quino en “A fondo”