De lo que es la sombra.
Tratado de la pintura de Leonardo da Vinci.

Aquí hay libros.

Grassa Toro


Leonardo da Vinci nunca dio a la imprenta un libro titulado Tratado de la pintura y, sin embargo, es su libro, un libro hecho y vuelto a hacer por amigos, eruditos, editores que durante cuatro siglos encuentran, agrupan, ordenan y dan sentido a materiales dispersos en los que Leonardo se ocupa de cuantos temas relativos al arte de pintar podamos pensar, con una amplitud de miras (sí, de miras) de la que puede dar cuenta esta selección de epígrafes entresacados del índice: Argumentación del poeta contra el pintor. De si es mejor dibujar en compañía o no. Evita los perfiles, es decir los límites bruscos de las cosas. De los colores reflejados por la carne. De la belleza de los rostros. De dónde nace el azul del aire. Del movimiento causado por la destrucción del equilibrio. Del fingir un lugar selvático. De por qué las cosas se ven menos cuanto más se alejan de la vista. Del viento pintado. De lo que es la sombra.

Cincuenta láminas en negro, treinta y ocho en sepia, cuatro en colores y cientos de viñetas calcadas sobre croquis de Leonardo nos permiten ver lo que leemos. Giorgio Vasari firma una vida de Leonardo y el poeta Paul Valéry discurre sobre “Leonardo y los filósofos”.

Dice Paul Valéry: “La belleza es una especie de muerta. La han suplantado la novedad, la intensidad, la extrañeza; en suma, todos los valores de choque. La excitación en bruto es dueña soberana de las almas recientes; y las obras tienen por función actual arrancarnos del estado contemplativo, de la felicidad estática cuya imagen estaba en otro tiempo íntimamente unida a la idea general de lo Bello.”

Aún no ha empezado la contemplación del libro cuando el editor, de la mano de Valéry nos invita a situarnos, a reconocernos en un lado u otro. Y no solo en lo referido a las distancias entre la perfección y la originalidad, también en las distintas maneras de enfrentar la realidad que ofrecen la filosofía y el arte. Continúa Valéry: “Mientras que para el verdadero filósofo el límite que hay que alcanzar y el objeto que hay que encontrar al final de las excursiones y operaciones del espíritu es lo que es, el artista se propaga en la posibilidad y se hace agente de lo que será.”

Reflexión que recuerda a la de la escritora española María Zambrano: “La cosa del poeta no es jamás la cosa conceptual del pensamiento, sino la complejísima y real, la cosa fantasmagórica y soñada, la inventada, la que hubo y la que no habrá jamás. Quiere la realidad, pero la realidad poética no es solo la que hay, la que es; sino la que no es; abarca el ser y el no ser en admirable justicia caritativa, pues todo, todo tiene derecho a ser hasta lo que no ha podido ser jamás.” Y concluye: “El poeta no le teme a la nada”.

Leonardo no le temió a la nada.

Hay algunos libros de María Zambrano en la biblioteca de la CALA, ediciones de bolsillo que no se parecen en lo formal a la lujosa edición de este Tratado de la pintura, una edición que estuvo al cuidado de Teodoro Becu, Pedro Henríquez Ureña y Attilio Rossi, que trabajaron para la editorial Losada de Buenos Aires. El Dr. Ernesto Sábato se encargó de corregir los dibujos de las viñetas que había trazado G. Francesco de Rossi para la edición de 1817, publicada por Guglielmo Manzi en Roma.

El volumen se terminó de imprimir un veintitrés de diciembre de mil novecientos cuarenta y cuatro en los talleres de la Imprenta López, sita en el número 666 de la calle Perú en la ciudad de Buenos Aires. No es el único libro de esta biblioteca que tiene este pie de imprenta, la edición de 1944 de Pleamar, de Rafael Alberti y la de 1948 de A la pintura del mismo autor también salieron de ese número 666 de la calle Perú.

Canta Alberti en el poema que dedica a Leonardo en A la pintura: “Es la contemplación, es la obstinada / fijeza agotadora del detalle, / el minucioso análisis que lleva / más allá de los términos del éxtasis.” Vale decir algo parecido para los libros que producía la Imprenta López en aquellos años 40’ mientras en Europa olía a carne quemada, carne humana, real, la misma que enseñaba a dibujar Leonardo cuatro siglos antes buscando la belleza.

 

AQUÍ HAY LIBROS es una sección de este blog dedicada a presentar libros que están al alcance de la mano en las estanterías de la biblioteca de La CALA.