Nace Biblioteca La CALA

Grassa Toro

Las primeras navegaciones por esta web y las primeras entradas en este blog coinciden con el proceso de gestación de Biblioteca La CALA.

Esta entrada no es anuncio, que ya se hizo público el 1º de noviembre durante la celebración del 12º aniversario; es descripción de modelo editorial, firme proclamación de intenciones y, obviamente, invitación a la lectura.

En Biblioteca La CALA aparecerán, con una cadencia propia de una tarea agrícola, título inéditos y nuevas ediciones de títulos descatalogados.
Recordamos que las tareas agrícolas conllevan: la preparación de la tierra; la siembra; el cuidado de la planta, que incluye riego, poda, protección frente a inclemencias meteorológicas y plagas; y recolección. Este proceso que empieza en la sal de la tierra y acaba un instante antes de que el fruto pase a formar parte de nosotros mismos puede durar meses, un año, años.

Para que una obra acabe integrando la Biblioteca La CALA será requisito imprescindible que la totalidad o parte del proceso, que va desde la sal de la idea original a la edición final a punto de ser uno con el lector, haya sucedido entre los muros de la biblioteca (ahora con minúscula) de La CALA.

Hablamos de requisito y no de argumento.

Resulta difícil argumentar por qué merece la pena publicar libros; resulta difícil hacer la defensa de algo tan indefinido, tan difícil de acotar. Publicar libros no es un valor en sí, pese a lo que repite insistentemente el discurso publicitario; el valor lo tendrá, si es el caso, cada libro en particular, cada lectura propia.

Dejemos pues que cada libro de esta Biblioteca se defienda a sí mismo y que cada lectura sea un argumento en su contra o a su favor.

Aprendimos con Georges Perec que los libros se pueden ordenar en una biblioteca de modos y maneras múltiples, divergentes, heterodoxas, incluso canónicas.

Aprendemos hoy que los criterios de edición también pueden alejarse de retóricas vanas que apelan a la calidad, la novedad, la necesidad de la obra en cuestión, criterios todos ellos terminados en –dad, y que no ayudan mucho a diferenciar una obra de otra.

Que una parte o toda la publicación se haya gestado en la biblioteca de La CALA es, en principio, un criterio espacial, geográfico o, si se prefiere, paisajístico.

Debajo de este criterio superficial y no por ello menos valioso (todo paisaje es superficial y muchos paisajes son valiosos), crecen criterios más profundos que hunden sus raíces en principios y valores que definen La CALA.

Si nos preguntan cómo pensamos, les contestaremos que pensamos desde la estética, apreciamos la belleza.

Si nos preguntan cómo actuamos, les responderemos que actuamos desde la ética, queremos el bien común.

En nuestras intenciones: evitar el tópico, la reproducción automática de lo ya dicho, ya hecho, ya pensado; fundir las acciones de cada día: conocer, pensar, crear, sentir, expresar, comunicar, en un solo proceso; dicho de otra manera: evitar estados de alienación, vivir experiencias plenas donde la vida no se separe en compartimentos, ya saben, ocio y trabajo, físico y mental, intelectual y afectivo; nada de esto, por favor.

Biblioteca La CALA nace dentro de esta casa, condición favorable para que se le abran las puertas de otras casas, de otras bibliotecas.

Si este deseo se cumple, los dos primeros títulos en llegar a la suya serán: El París y Este cuerpo es humano.